domingo, 22 de noviembre de 2009

A Red Revuelta...



Una red social es eso. Una red que algún pescador lanzó para capturar seres gregarios incautos, quienes por alguna extraña razón desean socializar con el menor esfuerzo. Se los digo yo que me confieso usuario (así como quien encierra un vicio muy privativo) no de ahora sino de hace mucho tiempo, cuando aun la internet no se había convertido en este indómito océano de información.
En mi caso la atracción por la internet comenzó por su carácter de fuente de indagación, allá para finales de los ochenta. Se buscaba bibliografía para propósitos académicos. Años más tarde la telaraña evolucionó. Y el cambio introdujo todo un universo de posibilidades. Desde cómo armar un rompecabezas hasta cómo construir una bomba atómica. No sin antes pasar por los sitios de metafísica, mitología paranormal, pornografía y seudociencia. Quizás lo anterior es la mayor virtud y mayor defecto de la internet: esa amplitud desbocada que aparenta darle cabida a todo. No es extraño que a quienes deambulan en esos mares se les denomine internautas. Algo así como los argonautas que fueron a Colcos, en pos de un vellocino de oro. Y entonces surgieron las redes sociales. Facebook por ejemplo, de la que ¿me honro? en ser parte.
En estas redes sociales usted le puede seguir el tracto a una humanidad empeñada en convertir sus vidas en un asunto público. Cada instante, preferencias, causas, cada reunión familiar, desengaños y hasta la burla se puede pulsar a través de –en este caso- facebook.
He visto mares de gente sincronizar su existencia al texto cibernético que los delata. Como si de pronto todos rehuyeran a la privacidad. Curiosamente, se mantiene un grado de individualismo que miro con algún recelo. Yo, yo, yo… y mis amigos. Los comentarios, los retratos, el convite y la agenda abierta de cada quien y cada cual. Pero desde lejos, y a veces tan poco real. Por ello le llaman la realidad virtual. Virtual como adjetivo: Que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en oposición a efectivo o real. (Citado del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.)
Socializar en una comunidad virtual sin necesidad de usar ropa pero virtualmente con nuestras mejores prendas. De eso se trata, o al menos así se utiliza la red social. Un regazo electrónico y frio que poco a poco nos va desarraigando de la verdadera comunidad. Es la desintegración paulatina de algunos. Es, sin más, la construcción de un mundo ideal, pero virtual. Es más fácil enterarse de lo que hizo o dijo un “amigo” que coincidir con una mano amiga. Es más simple confundirse y solidarizarse con una causa electrónica en un “click”, que acudir a una marcha, levantar un cartel con un mensaje de protesta o sencillamente presentarse a brindar el auxilio.
Hay quien mira la red con desdén para saciar unos minutos de aburrimiento. Estos quizás están salvos. Pero para otros, la red social es ese espejo que lleva al otro lado. Al lado que no se tiene pero que se añora y a la misma vez cuesta tanto alcanzarlo. Esos y aquellos que medran sobres estos cándidos, es la parte que más me inquieta.
Es la red. Ya no social. Puramente red. Eso que nos atrapa como a peces que de alguna forma serán devorados por los que entienden este entramado. Los que a ciencia cierta saben la diferencia entre lo virtual y lo real.

viernes, 20 de noviembre de 2009


¿De qué se compone la tristeza?
Acaso llueve desde las entrañas.
Lleva nombre propio, o será más bien común.
¿Será el nimbo de nuestra existencia?
¿De qué se compone la tristeza?

Por unas gafas


Sorprende leer un titular que de algún modo define los tiempos más terribles del consumismo. Publica un diario puertorriqueño el acontecimiento de un robo a una reconocida tienda por departamentos. El objeto de la osada apropiación: unas gafas.
Una pareja dio el gran golpe con tan mala suerte que fue sorprendida minutos después. Sin embargo, este par estaba dispuesto a vender muy cara su detención, lo que ocasionó el forcejeo clásico autoridad versus delincuentes. En el consabido pugilato se oyó al caballero ladrón gritarle a su leal compañera de fechorías ¡Huye!
Ladina por demás, la mujer obedeció al pie de la letra las instrucciones de su compañero caco (no es un apodo en este caso) y puso pies en polvorosa en un vehículo bastante nuevo y muy digno para la huida. Bien ganada tiene la reputación el manufacturero del automóvil, pues la mangante logró escapar en una unidad marca Toyota, no sin antes regalar una cuota de daños y ganarse una aceptable crónica dedicada a sus quince minutos de fama. Como nota luctuosa se reseña que a la mujer evadida la acompañaba un niño.
Un par de gafas y el deseo de poseerlas. Aquí es donde llueven las preguntas. ¿Qué sucede en la cabeza de los protagonistas? Bajo qué hechizo encuentran el arrojo de tomar las gafas y el brío de, una vez pescados, huir a toda maquina jugándose la vida de otros y la propia ¿Qué mágica atracción desatan los anteojos para el sol? ¿Acaso les permiten transitar entre las oscuridades de alguna otra dimensión?
El chico. ¿Qué sintió el niño? ¿Iría llorando e implorando que terminara la osadía? O habrá vivido el suceso como una aventura de su consola de videojuegos? ¿Sabrá a qué grado le empeñaban la vida por unas gafas? Por unas gafas.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

"A Mercedes, por supuesto"


















Por algún momento me gustaría que la Voz de todas las mujeres se pareciera a la de Mercedes Sosa. No digamos a su timbre, sino a su Voz. Esa que divulga y alerta sobre todo aquello que, por injusto, nos convida a cambiar el modo en que vivimos. La Voz que narra el evangelio de la dignidad. La que por inmortal evocamos como un eco y tarareamos en las conciencias a modo de credo. Mercedes Sosa tan aborigen, tan ella. “La voz que es un símbolo de libertad” (parafraseando el oportuno comentario de Fabian Matus).

martes, 3 de noviembre de 2009

Almeida


Curiosidad por la historia es lo que me llevó a conocer –enterarme al menos- sobre la figura de Juan Almeida Bosque, el cubano revolucionario que hace unos meses se tendió en las banderas de la memoria, esas que identifican la causa. Almeida Bosque, falleció luego de sortear tantos otros peligros.
Encontrarme con su rostro de ochenta y dos años, con cara de abuelo, fue una invitación a buscar qué había tras cada uno de los surcos en su faz. Pronto encontré en un ejercicio de arqueología cibernética, decenas de fotos suyas. Almeida rejuvenecía ante mis ojos y las historias de sus proezas me condujeron a los portales de su carácter. Negro y delgado; ojos iluminados; bigotudo desde siempre, a veces de rostro barbudo y, por supuesto, siempre barbudo de corazón, cuando la barba se interpreta dentro de los márgenes que conducen a esas estampas de la Revolución Cubana, tal y como fue divulgada entre tantos impresos alrededor del mundo.
En su caso, emblemática es su frase más rotunda e histórica. El grito que le ha valido entrar en muchos libros de historia: Aquí no se rinde nadie! La frase llana y concisa fue pronunciada en ocasión de una emboscada, cuando como es de imaginar, las apuestas no favorecían jugarle a la vida. El azar, la suerte o el destino, como le quieran llamar, desbancó a la casa, y al final Almeida viviría unos largos ochenta y dos, y seguramente vivirá otros tantos en la memoria de su país. Por supuesto, mientras sea el propio pueblo cubano quien transcriba su historia.

miércoles, 28 de octubre de 2009

¿qué es la vida? un frenesí. ¿qué es la vida? una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

viernes, 2 de octubre de 2009


2016, Río y todos esos círculos que delatan algarabía. Allí estuve producto de mi suerte y alguna otra condición. Enterarme que los Juegos Olímpicos los celebrarán en Rio de Janeiro me hace feliz… Y como dice ese hombre con aire de tipo común, Luis Inacio Lula Da Silva “"Es hora de paliar este desequilibrio”. A penas me acabo de enterar y concurro con ese carioca que lleva en su rostro los surcos que deja la patria, no sin antes haberlos sazonado con algo de cachaza.
Recuerdo con toda fidelidad mi primer y (espero) no ultimo viaje a Brasil. Me acompañaba una enciclopedia de experiencia, bondad y otras virtudes. Y por supuesto, en el talle de mi cuerpo las incongruencias típicas de la juventud, mezcladas divinamente con la curiosidad infinita. Allí conocí al Corcorvado. (también Corcovado, pero prefiero el primero). Petrópolis quedaba a unas cuantas millas. Y toda aquellas playas, que vistas desde el Pao de Azúcar, no dejaban dudas de que Dios, el G. A. D. U. alguna vez merodeó entre la mar y la arena y decidió esculpir el paraíso a la imagen y semejanza de la belleza. Copacabana, Ipanema y Leblon eran el regazo para cualquiera que se creyera eterno. Y eternos son los Juegos y las proezas que los atletas realizan. Si el destino volviera a ser bueno conmigo… que me lleve a Brasil en el 2016

lunes, 8 de junio de 2009

Punto y Seguido

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Yo, solo le brindo a la sentencia anterior alguna consideración cualificada. Para mi no puede ser de otro modo dado el curso de los acontecimientos en el pretérito aludido. Prefiero, sin embargo, insistir en que todo tiempo presente es mejor –sí, a diferencia del pasado- pues es en este instante cuando existe la oportunidad de decidir correctamente.
Lo antes dicho viene a cuenta de un viejo asunto pendiente –de alguna manera engavetado en el cajón de los remordimientos- que me persiguió solapadamente desde la fecha en que inicié la costumbre de hacer inventario. En aquel momento (que no era pasado en ese instante aunque ahora sí) decidí correctamente realizar un “severo ajuste de cuentas” con lo vivido. El asunto pendiente de referencia se vertió prístino entre mis consideraciones. Y recordé mis obras insidiosas y la perfidia de mi conducta. Obré como el ignorante que -como muchos- da la espalda a la sensibilidad. Por eso, es difícil tragarme aquello de que todo tiempo pasado fue mejor. Por mi modo de pensar y actuar el mío no lo fue. Sin embargo hoy quiero acabar con todo eso. Quiero, de algún modo, corregir el karma y reafirmar que todo tiempo presente es mejor.
Aunque prologado ininteligiblemente (porque solo me interesa que tú y yo lo entendamos), celebro que después de treinta años y próximos al emblemático reencuentro de nuestra promoción, podamos mirarnos de hombre a hombre y saber que entre tú y yo no quedan ni existirán asuntos pendientes. Quiero decirte además que lamento muchísimo no haber tenido la sabiduría para aceptarte como siempre fuiste. Y que en lo sucesivo, en nuestro próximo tercio de vida que ya irrumpe inoportuno, deseo con honestidad extenderte mi amistad y desearte que, de lo que la vida ofrece te corresponda lo mejor.

viernes, 29 de mayo de 2009

Hasta Luego M. O. H. H. B. B. F.

Lo triste no es que haya fallecido sino que lo hizo cuando muchos lo sabíamos inmortal. Siempre es bueno ser coetáneos con figuras indestructibles. Lo velaron en un lugar que llaman “Los pasos perdidos”, nada inverosímil si se considera que nació en “Paso de los Toros”. Alguna broma de la vida habrá en todo esto. En su palabra escrita existía un protocolo para vivir que nunca nadie nos enseña.

Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, uruguayo, liberal y altruista llegó a mi vida en la mano de una buena amiga -generosa ella también- y se fue en el año preciso en el que las advertencias provenientes de sus ideales, se convertían en una dolorosa realidad tanto para los que soñamos utopías como para los que piensan o actúan como si la vida no valiera nada.

Fueron sus versos sencillos y cotidianos, expresados del modo más asequible lo que me convenció de seguirle “los pasos” aunque para ese entonces mucho había caminado Don Mario. De hecho, casi todo lo que leí de su obra más que pasos eran huellas. Le fui conociendo poco a poco, aunque valga la redundancia, muy poco. A penas conozco alguno de sus poemas y cuentos. Pero los que leí me mostraron su rostro y alma. Poeta y cuentista de todos, Don Mario.

domingo, 29 de marzo de 2009

Hay que seguirles la pista

De entrada parecerían los miembros de una de esas familias en las que ninguno se asemeja. Más bien parecen adoptados. Y seguramente lo son. Se trata de un grupo arrojado a quien la familia editorial Terranova le publica un muestrario de su talento -a través de breves relatos- que delata la verdadera intención del grupo. Ocho personas de distinto bagaje y personalidades contrastadas, que como las buenas pandillas conspira para asestar su próximo gran golpe, y a pesar de las diferencias en estilo y de género están determinados a vivir del cuento.

Por mi parte ha sido un privilegio haberles encontrado, haber estrechado sus manos y adherirlos a esa lista de personas a las que les sigo la pista.

viernes, 13 de marzo de 2009

Aun con el firme propósito de marcharme, nunca lo hice. No hacerlo fue un testarudo argumento con el que busqué confrontar al destino. Desear saber el “cómo sería” fue una cuestión excluida a la entrada de mi determinación. Sencillamente quise encallar y más luego quemar la nave. Preferí el embate de las olas. Ver las heridas que la marea provoca en su eterno arranque sinuoso. Ahí, firme. Y aguardar la pleamar, hasta que aquieta. Entonces trazar una ruta como un lobo de mar, guiándome por las estrellas, en la instrumentación divina; con la cartografía sincronizada en cada latido, en cada respiro. El Norte siempre lo tuve presente: Esperarte

viernes, 23 de enero de 2009

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache carne y ropa.
¡Ay, mis camisas de hilo!
¡Ay, mis muslos de amapola!
Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.

*

Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!

(Lorca)

lunes, 27 de octubre de 2008

Luna


Hay ocasiones que salimos como locos en busca de aquello que tantos otros con mejor fortuna encuentran. Vamos de ingente faena desguazando dragones y obstáculos para encontrar que a veces lo que nos arrastra es la anodina definición de la ilusión.*
(*Imagen formada en la mente de una cosa inexistente tomada como real …)

martes, 21 de octubre de 2008

Todos los días.

Difuminada y gris recala la mañana, hasta tornarse azul. El horizonte como una esperanza: a lo lejos. Y cuando avanza el día, el fragor y el calor se confunden…pero no son lo mismo. Luego llega la tarde, como un otoño inexpugnable, en un presagio de penas y amarguras. Y al hacerse la noche, oscura y profunda, te ves en el espejo de la soledad; sin ninguna estrella.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Y se disuelve uno en ese aceite que es la vida. Sin importar la sustancia. Sin remedio y un tedio que parece eterno. Un instrumento a medio tocar, y que existe sin quebranto, o sin importar el padecimiento de ello. Pero a pesar de lo anterior y de todo lo demás, vuelvo a repetirme –sin saber por qué, sin indagar aun más- qué mucha falta me haces… y bendigo a quien te tendrá en sus brazos, porque no es sensato envidiar.

De gravedades y gusanos

Un día, la manzana se despertó sin el gusano. Y aunque la gravedad le seguía sujetando, de un impulso pudo elevarse una vez más.

lunes, 15 de septiembre de 2008

A Don Mario, con respeto.

Hace días que nada me mueve a publicar una entrada. Pero hoy he leído esta nota que merece ser divulgada por todos los medios sobre la Tierra. Trata el escrito sobre Mario Benedetti, quien ayer cumplió unos muy respetables ochenta y ocho (88). Y como uno cumple 88 una sola vez en la vida, a modo de tributo reproduzco íntegramente esta semblanza sobre el escritor:

Mario Benedetti vive adrede a sus 88 años

ABN
El 14 de septiembre de 1920, exactamente 88 años atrás, la esposa de Brenno Benedetti, Matilde Farugia, parió un niño en Paso de los Toros, Uruguay. Sus padres lo bautizaron a la usanza italiana con cinco nombres: Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia. Celebra su cumpleaños con su último libro, Vivir adrede, publicado este año. Una reflexión sobre la vida de los que aman y los que matan; de los que creen en Dios o le dicen 'adiós'; de los que abrazan y de los que oprimen; del condenado a muerte y de aquellos cuya existencia es la condena, para comprobar, a sus 88 años, que todo sigue igual en este 'viejo mundo'. El libro también critica al imperialismo y la globalización, así como la denuncia de la pobreza y la miseria, Benedetti no hace concesiones y continúa siendo el mismo irreverente de siempre A los dos años de edad hizo la primera de sus muchas mudanzas a Tacuarembó. Dos años más tarde, víctima de una estafa, la familia se trasladó a Montevideo, donde inicia sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo. En 1933 ingresa al liceo Miranda de donde su padre lo retira ya que lo obligaban a hacer el saludo nazi, y un año más tarde ingresa a la Escuela Raumsólica de Logosofía. Sus estudios secundarios fueron interrumpidos por problemas económicos y los finalizó de manera libre. Desde los catorce años trabajó en la empresa de repuestos para automóviles Will L. Smith, S.A. En 1945 Benedetti ingresó al equipo de redacción del semanario Marcha, y en 1954 es nombrado director literario. Permaneció en el semanario hasta 1974, cuando fue clausurado por la dictadura de Juan María Bordaberry. Al año siguiente se casa con Luz López Alegre, 'es que casarse con alguien que lleva la luz y la alegría en su nombre parece una buena inversión' dijo sobre su esposa, a la que había conocido desde que eran niños 'tardé 6 años en decírselo y ella un minuto y medio en aceptarlo'. En 1949 participa en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos en su primera acción como militante y recibió el Premio del Ministerio de Instrucción Pública por su libro de cuentos Esta mañana. En 1964 viaja a Cuba para participar en el jurado del concurso Casa de las Américas. En 1968 participa en el Congreso Cultural de La Habana con la ponencia 'Sobre las relaciones entre el hombre de acción y el intelectual' y se vuelve miembro del Consejo de Dirección de Casa de las Américas, entonces funda y dirige el Centro de Investigaciones literarias de Casa de las Américas, cargo en el cual se mantendría hasta 1971. Junto a miembros del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, fundó en 1971 el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, una agrupación que pasó a formar parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio desde sus orígenes. Benedetti fue representante del Movimiento 26 de Marzo en la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio desde 1971 a 1973. Tras el golpe de Estado del 27 de junio de 1973 parte al exilio en Argentina. Posteriormente se exiliaría en Perú donde fue detenido, deportado y amnistiado, para luego instalarse en Cuba, en el año 1976. Al año siguiente su periplo lo conduce a España. Durante diez años vivió alejado de su patria y su esposa, quien tuvo que permanecer en Uruguay cuidando de las madres de ambos. En 1980 se traslada a Palma de Mallorca. En 1983 se residencia a Madrid. Vuelve a Uruguay en 1983, iniciando su período de desexilio. A partir de ese momento Benedetti es reconocido mundialmente y empieza una época de homenajes y celebraciones oficiales. El cantautor catalán Joan Manuel Serrat graba el disco El sur también existe, sobre sus poemas; recibe el Premio Jristo Botev de Bulgaria; en Bruselas es galardonado con el premio Llama de Oro de Amnistía Internacional por su novela Primavera con una esquina rota; es condecorado con la Medalla Haydeé Santamaría por el Consejo de Estado de Cuba. Benedetti también recibió el Premio Morosoli de Plata de Literatura, entregado por la Fundación Lolita Rubial, de Minas, Uruguay; junto a otros cincuenta escritores, fue distinguido por el Estado de Chile con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral; el Premio León Felipe, en mención a los valores cívicos del escritor; el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana; y el I Premio Iberoamericano José Martí, entre infinidad de homenajes. Después del exilio ha sido investido con títulos Doctor honoris causa por diversas universidades, entre ellas la de Alicante, la de La Habana y la de Valladolid. La condecoración de mayor rango que ha recibido el laureado autor es la orden Francisco de Miranda en su Primera Clase, la más alta distinción que otorga Venezuela por aporte a la ciencia, a la educación y al progreso de los pueblos, impuesta en el Paraninfo de la Universidad de la República, en Uruguay en 2007, por el presidente Hugo Chávez, quien calificó a Benedetti como uno de los indispensables: 'Benedetti es uno de los indispensables. Nosotros sigamos su ejemplo, luchemos toda la vida'. En 2004 se presentó un documental sobre la vida y la poesía de Benedetti, titulado 'Mario Benedetti y otras sorpresas'. El documental, escrito y dirigido por Alessandra Mosca, es protagonizado por el mismo autor. Después de la muerte de su esposa, Luz López, el 13 de abril de 2006, se trasladó definitivamente a su residencia en el barrio Centro de Montevideo, Uruguay. Entonces donó parte de su biblioteca personal, al Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti de la Universidad de Alicante. Ha publicado mas de 40 libros y ha sido traducido a 20 idiomas. Su versátil producción literaria abarca todos los géneros, incluso famosas y emblemáticas letras de canciones, y suma más de setenta obras; destacan entre ellas sus recopilaciones poéticas Inventario e Inventario Dos, los cuentos de La muerte y otras sorpresas, Con y sin nostalgia y Geografías; las novelas Gracias por el fuego y Primavera con una esquina rota, sin duda su mejor obra en prosa.
(Segun publicado en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=72729, el presente artículo tiene o debe tener todos sus derechos reservados y se reproduce con la intención de que se lea se conozca o se acuda a su página original)

lunes, 28 de julio de 2008

KO...

“La derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece.” J. L. Borges.
Se dice que en Puerto Rico el deporte nacional es la política. Creo que no es correcto. En nuestro caso la política no es sino otro síntoma de la alocada circunstancia social que nos toca vivir. Es parte de nuestra enfermedad, y ya deberíamos darnos cuenta de cuan poco abona la política al bienestar de la comunidad. Somos un país disfuncional políticamente hablando y no estamos solos. A veces, bajo nuestra egocéntrica locura colectiva imaginamos lo contrario. Pero hasta en eso nos equivocamos. Somos parte de ese grupo de países que no ha podido refinar su proyecto Nacional. Y que conste, no se ha hecho porque falten herramientas.

Ahora bien, cuando hablamos de boxeo, entonces sí podemos precisar sin resquemor que estamos ante el verdadero deporte nacional. Nada apasiona más a un puertorriqueño que una buena reyerta en el cuadrilátero. Una pelea en la que se bate uno de nuestros campeones suele ser un evento casi tan importante como la víspera de un huracán. Dicho lo anterior, creo que la pelea de Miguel Cotto y Antonio Margarito merece un comentario.

De entrada uno debe aceptar que, como buenos puertorriqueños, nadie creería que alguien que se llame Margarito puede ganarle a un campeón boricua. Es parte de nuestra macharranería, pero supongo que el mentado Margarito ha puesto los puntos sobre la “íes”. Si no lo entienden, pregúntenle al amigo Cotto, que anda por ahí y cito, con “más chichones que un saco de cocos.” Gracias a quién: al innombrable, (Margarito, quien más)

Conozco infinidad de personas que abogan por la prohibición absoluta del boxeo, por ser violencia cruda y despiadada. Tienen razón en lo ultimo. No obstante, la gran mayoría de los pueblos practican algún tipo de arte marcial, particularmente los más civilizados. Con todo y el fundamentalismo religioso, sociológico y espiritual que existe, no de ahora, sino de época antidiluviana, llega uno a pensar que quienes proponen la eliminación del boxeo están lejos de conquistar al resto de los aficionados. Es más probable que un negocio millonario sobreviva a sus detractores. Es cuestión de probabilidades. Y si ese fuera el caso, es decir, que prevalecen quienes claman por la abolición del boxeo, de paso, se joden las putas. Por eso digo: es cuestión de probabilidades. Pero volvamos a Cotto vs. Margarito.

Soy un fiel admirador del pugilismo. Voy sin cortapisas en esto: el boxeo me encanta. Encuentro fantástico la habilidad de los boxeadores. Los movimientos, las fintas, la ofensiva y la defensiva. Por eso la contienda entre Cotto y el innombrable fue tan interesante. Durante los seis primeros asaltos Cotto hizo una demostración sofisticada y precisa ante el mexicano. Pero el mexicano resulto tan duro o mas que un cuero de conga, y del séptimo asalto en adelante fue el jalapeño más picante que el orgullo de Caguas haya probado jamás.

De hecho, tengo informacion extraoficial de que un conocidísimo restaurante mexicano no abrió las puertas al público el domingo ante las amenazas cursadas. Estas provenían de un grupo armado local, antes independentista, que ha perdido la inspiración por la lucha nacional, pero conserva intacta su afición al boxeo. Los facinerosos, como diría el generalísimo Creón Molina, amenazaron al manito dueño del restaurante con quemarle el establecimiento y de paso obligarían a la esposa hacer tortillas, pero no de las mexicanas.

Pero de vuelta a lo que nos duele, pude percatarme de algo durante la pelea: Cotto no castigó el cuerpo del rival como acostumbra. Algo me dice que quería noquear al contendor con golpes a la cabeza. Pero Antonio Margarito resultó ser un necio: no se dio por enterado y le aguantó cuanto manotazo le pegaron. Mírenle la cara. Su rostro fue acariciado en grado superlativo. Pero no se dio por vencido. En cambio la ofensiva del nuevo campeón, (sí, el innombrable) consistió en perseguir y golpear donde cayeran sus puños: Cara, hombros, brazos, guantes, cuello, oreja, cabeza, bíceps, antebrazo, ombligo, muslos, cachete, bemba (ahí dio bastante), nariz, culo…en todas partes. Como cuando uno ablanda un bistec, pues. Cotto respondía con combinaciones precisas y técnicamente correctas. Pero aparentemente, el hijo de la gran Tijuana ese, tenía mandíbulas de burro. Margarito aguantó todo lo que le pegaron en la cara, que fue mucho y bueno. Pero, por algún albur divino (que usualmente todos los que vivimos del Rio Grande hacia el sur apodamos cojones) pudo resistir. Y entonces con ese mismo albur (es decir, con los cojones bien puestos) sistemáticamente se dedicó a sembrarle guantazos por todo el cuerpo. Uff. Esos dos últimos asaltos fueron picosos. Fueron dos episodios propios de un interrogatorio zimbabwense. Ni durante el trujillato se repartió tanto coñazo. Tony, como le llaman los amigos, fue el mejor esa noche. Y en el boxeo ser el mejor solo significa algo: doblegar al contrincante a puro golpe. (De ahí que algunos “supremacistas” pidan a gritos la prohibición del deporte). Me pregunto si también exigirían con igual denuedo se proscriba a los políticos.

Si me preguntan a mi, solo me resta decir lo siguiente: Don Emilio E. Huyke solía decir que cuando uno grande bueno se enfrenta a un pequeño bueno, las probabilidades se inclinan a favor del grande bueno. Cotto ha librado solamente seis combates en el peso welter, división de la que se hizo campeón cuando arrebató el titulo a otro boricua, Carlos “El Indio” Quintana, en diciembre del 2006. Es decir, Cotto pelea en la división “welter” hace menos de dos años. En cambio, el nuevo campeón Margarito, pelea en dicha división con bastante éxito desde febrero de 1996. El hombre mide casi seis pies (5’11 1/2”). En otras palabras, el mexicano es un welter muy natural, contrario a nuestro ex campeón cuya estatura es de 5’7”. Ciertamente hay un gran número de boxeadores, peso welter, que hicieron historia en la división a pesar de no contar con una estatura similar a la de Margarito. Pero muchos otros, entre los 5’10” y los 6’00”, se cuentan entre los más demoledores campeones de la historia y fueron extremadamente efectivos en el peso welter. Margarito es más alto y más fuerte que Cotto. Lleva acoplado en el peso welter más de diez años. Creo que la máxima de don Emilio Huyke se repitió con tan mala suerte que el nuestro corrió con la peor parte.
Pero no desesperéis, por toda la logística utilizada en las divisiones esto solo ocurre en el boxeo. Sin embargo, la política, es otra historia.

martes, 22 de julio de 2008

De Angel Gonzalez, por supuesto.

A veces un amor sin rostro se bate con el infinito, aunque la intuición nos lleve a reconocer que se trata de una pendencia espuria.
Supongo que Don Angel González supo de ello hace mucho tiempo y siempre pudo decirlo con toda precisión. Como en este poema breve que lleva por nombre Todo Amor Es Efímero, y que como muchos amores, es tan eterno como puedan ser sus tres versos.

Todo amor es efimero

Ninguna era tan bella como tú
durante aquel fugaz momento en que te amaba:
mi vida entera.