viernes, 26 de noviembre de 2010
Viernes Negro
Este tipo de viernes nunca tuvo mejor nombre. Viernes Negro. Así con nombre y apellido. Veo fotos de hordas de gente a galope como si huyeran de un desastre natural o como si fueran perseguidos por un poder superior. De repente me doy cuenta que por ambas razones, precisamente, es que corren llenos de emoción hacia el interior de una mega tienda, cualquiera que esta sea. Y es un desastre ya natural el que la gente salga de compras como si el mundo fuera a terminar. Y ciertamente es un poder superior aquel que los conduce hasta cualquier comercio y en un insomnio irracional, aguardar por elevar a elixir el acto de comprar. Frenética es la lucha para adquirir un instante de alegría, y muy dudosa la transparencia de buena parte del comercio. Lo que me recuerda que mucho, o poco, pueden costar las cosas, pero de algo estoy seguro: la felicidad es gratis.
martes, 23 de noviembre de 2010
¿Cuál es tu pasión?
Entro a uno de esos bancos que como Cristóbal Colón llegaron colonizándolo todo. Una vez en el vestíbulo de la institución, acceso una fila con alrededor de doce personas, en una parsimoniosa caminata que de vez en cuando y uno a uno se aproxima a la dependiente en caja. Eso de contar dinero ajeno debe ser un oficio que pone la carne de gallina. Aguardo y bajo la congénita condición que me impide estar quieto, miro al techo, miro a la gente, leo sus rostros, veos sus manos, observo sus zapatos, atisbo a los oficiales del banco hasta que encuentro un letrero ramplón, con aires publicitarios de bajo presupuesto, y al por mayor -en consideración a las muchas sucursales donde deberá estar expuesto, supongo- que dice, o mejor dicho nos pregunta ¿Cuál es tu pasión?
Una pregunta así de simple requiere una respuesta escueta. No es la escueta respuesta, sin embargo, una determinación o conclusión sencilla. ¿Cuál es tu pasión? Y ya que la fila no daba señales de moverse a un ritmo que podamos describir como “apasionado”, le di pensamiento a la pregunta y terminé donde siempre termino desde hace unos cuantos años a esta fecha. Llegar allí, a esa respuesta que me amarra el pecho desde hace un tiempo, volvió a contrariar mi momento. En mi imaginación prometí escribir algo al respecto.
Me figuré el momento de batirme con las letras y el papel; busqué la definición de la palabra pasión. Aprendí que su origen es griego, como las tragedias, (πáάθος) y que luego algún pasional romano - no sé si por estar en alguna fila- la incorporó al latín (passĭo, -ōnis). Y entonces procedí a leer cada una de las definiciones:
1. f. Acción de padecer.
2. f. por antonom. pasión de Jesucristo.
ORTOGR. Escr. con may. inicial.
3. f. Lo contrario a la acción.
4. f. Estado pasivo en el sujeto.
5. f. Perturbación o afecto desordenado del ánimo.
6. f. Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona.
7. f. Apetito o afición vehemente a algo.
8. f. Sermón sobre los tormentos y muerte de Jesucristo, que se predica el Jueves y Viernes Santo.
9. f. Parte de cada uno de los cuatro Evangelios, que describe la Pasión de Cristo.
~ de ánimo.
1. f. Tristeza, depresión, abatimiento, desconsuelo.
Con definición en mano me di cuenta que no me equivoqué cuando, ante la pregunta sucinta y directa ¿Cuál es tu pasión?, supe mi escueta respuesta. Una respuesta a la que se llega no sin antes vivir sus complicaciones. La respuesta que tiene nombre y que pronuncio todos los días de mi vida de un tiempo a esta parte y con quien entablo conversaciones sin siquiera estar presente; en las malditas mañanas; en las noches oscuras; en el almuerzo; en las comparsas donde la soledad se hace más cruel, porque hay tanta gente menos una. Y entendí que no puede haber otra pasión en mi vida que se haga de las definiciones tan a la medida. Por algo es mi Pasión.
“Señor, que cómo puedo ayudarlo” Sin darme cuenta estaba detenido en la ventanilla de servicio. Una joven de talante delicado se debatía entre gritarme y tratarme con cortesía ante mi embelesamiento que, de paso, retrasaba toda la fila. Realicé mi trámite aturdido. Como quien recién levantado y sin tomar una taza de café, pretende resolver la sucesión de Fibonacci. Y antes de salir del banco pude darme cuenta de que, así como una fila parecería inexistente al abstraernos en nuestros pensamientos, una pasión puede robarnos mucho de nuestras vidas.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Entre violadores...
No es que no lo crea incapaz de hacerlo, pero sería una estupidez que lo hubiera hecho. Julian Assage lleva auto de detención en su testa, por presunta violación y agresión sexual. Es hasta poética la imputación, si se considera que Assage debería saber cómo se cobra en el oficio de divulgar la verdad y violar secretos. La vida es el rubro, y la cuenta corriente de Assage es muy fina.
Luego de revelar miles de documentos del Pentágono antes de que siquiera alguien estimase propios para desclasificarlos, Julián se ha convertido en un tipo de Enemigo Público Número Uno de los Estados Unidos y sus circuitos de inteligencia, que son muchos y poderosos. Se dice que en el Pentágono un grupo de más de cien personas trabajan día y noche para “reparar” lo que las acciones de Assage impacten. Una división de inteligencia que se encarga de desacreditar verdades.
El fundador de Wikileaks, portal del internet que delata y publica los desmanes de los gobiernos, es un animal al que de momento se le ha declarado en temporada. No dudo que cazadores de lenguas sofistiquen mil modos de hacerse de este hombre que, de algún modo, acertó un golpe a las mentiras y la propaganda. Cuando te metes con ellos, te metes con toda la manada. Y son varios los países que tienen las yemas de sus dedos ensangrentadas.
Ahora resulta que a Julián se le acusa de violador. En Suecia. Claro, además de haber violado el velo bajo el que se esconden las mentiras sobre las que cimientan guerras. Haber violado el malévolo código de la discreción sobre el abuso institucionalizado y rapaz. Haber violado la pírrica paz del mundo, que excluye a los demás. Y no es que dude, como dije antes, que Julián Assage haya podido violar a alguien. Tampoco dudo que quienes conocen tan bien el oficio de violar vidas y pueblos tengan la medida exacta para ajusticiar a este rebelde con causa. Después de todo, como dicen quienes se han dado a la tarea de cazarlo: It takes one to know one. O como lo decimos en castellano: el ladrón juzga por su condición.
Luego de revelar miles de documentos del Pentágono antes de que siquiera alguien estimase propios para desclasificarlos, Julián se ha convertido en un tipo de Enemigo Público Número Uno de los Estados Unidos y sus circuitos de inteligencia, que son muchos y poderosos. Se dice que en el Pentágono un grupo de más de cien personas trabajan día y noche para “reparar” lo que las acciones de Assage impacten. Una división de inteligencia que se encarga de desacreditar verdades.
El fundador de Wikileaks, portal del internet que delata y publica los desmanes de los gobiernos, es un animal al que de momento se le ha declarado en temporada. No dudo que cazadores de lenguas sofistiquen mil modos de hacerse de este hombre que, de algún modo, acertó un golpe a las mentiras y la propaganda. Cuando te metes con ellos, te metes con toda la manada. Y son varios los países que tienen las yemas de sus dedos ensangrentadas.Ahora resulta que a Julián se le acusa de violador. En Suecia. Claro, además de haber violado el velo bajo el que se esconden las mentiras sobre las que cimientan guerras. Haber violado el malévolo código de la discreción sobre el abuso institucionalizado y rapaz. Haber violado la pírrica paz del mundo, que excluye a los demás. Y no es que dude, como dije antes, que Julián Assage haya podido violar a alguien. Tampoco dudo que quienes conocen tan bien el oficio de violar vidas y pueblos tengan la medida exacta para ajusticiar a este rebelde con causa. Después de todo, como dicen quienes se han dado a la tarea de cazarlo: It takes one to know one. O como lo decimos en castellano: el ladrón juzga por su condición.
viernes, 19 de noviembre de 2010
domingo, 26 de septiembre de 2010
A veces...
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| Maria Julia Landa Primera Bailarina de Ballet Concierto de Puerto Rico |
La nota comienza “A veces…”, y es una semblanza impresa sobre una conocida bailarina con la que tuve el privilegio de trabajar alguna vez. Se narra su trayectoria artística y familiar, pero es su salud -y lo que su particular situación representa– lo que constituye una invitación a mirarnos en ese espejo. María Julia Landa sabe bien cómo se trabajan los milagros. Antes ya lo había hecho en su carrera como bailarina y ahora lo hace en su lucha contra el cáncer. Y es en las luchas donde aprendemos lo que realmente es importante. Como bien dice ella:
“Mira, lo mejor es vivir un día a la vez, pero siempre como si fuera el último porque en realidad nunca sabemos si en realidad es así. Se trata del hoy, que es lo único que tenemos. Y como es así, hoy es el día de abrazar, de amar, de demostrarlo, de decirlo, porque tal vez no haya un mañana para hacerlo”.
“A veces…” se nos olvida. Y con el olvido, se va todo lo demás.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Otro Punto de Vista
Hay otro punto de vista en el tráfico cotidiano. Desde la bicicleta. En estos días de verano, a pesar del calor montaraz, hay días que parecen un obsequio. El cielo se despeja como un rostro al desfruncir el ceño. Montarse en la bici y pedalear con un destino particular, pero sin rumbo, da el chance de observar lo mejor de nuestro entorno urbano con una refrescante briza en la faz. Se pedalea por ratos, y por otros, la bicicleta toma viaje con suficiente impulso. Si hay cuestas en el camino, la mecánica de la bici las hace mucho más llevaderas. Y luego el descenso es mejor que cosechar un fruto.Rio Piedras, Santurce y el Condado. Luego la Isleta de San Juan. Sus parques; la orilla del mar y el azote adobado del salitre nos dan a probar el viento. Esguince a los coches por la avenida. Y un plano cinematográfico de gran objetivo nos muestra las murallas de San Cristóbal en un ardid histórico. Se sube uno a la Norzagaray, la calle que mejor mira al Norte, y que, como un cinturón, se convierte en frontera con La Perla. Así se anda de muralla en muralla. Como un picaflor. Entra uno al otro mundo, a otra época y te das cuenta que te alistas en el desbocado patio de El Morro. Das la vuelta y sin querer desciendes a La Rogativa. Y, allí, te detienes. Y ves porqué alguna vez la Isla fue San Juan, y San Juan fue Puerto Rico.
viernes, 17 de septiembre de 2010
En momentos de inventario
Do you know where you're going to?
Do you like the things that life is showing you
\Where are you going to?
Do you know...?
Do you get
What you're hoping for
When you look behind you
There's no open doors
What are you hoping for?
Do you know...?
Once we were standing still in time
Chasing the fantasies
That filled our minds
You knew how I loved you
But my spirit was free
Laughin' at the questions
That you once asked of me
Do you know where you're going to?
Do you like the things that life is showing you
Where are you going to?
Do you know...?
Now looking back at all we've planned
We let so many dreams
Just slip through our hands
Why must we wait so long
Before we'll see
How sad the answers
To those questions can be
Do you know where you're going to?
Do you like the things that life is showing you
Where are you going to?
Do you know...?
Do you get
What you're hoping for
When you look behind you
There's no open doors
What are you hoping for?
Do you know...?
jueves, 12 de agosto de 2010
Microcuento... Ojos en el Espejo.
Cinco de la mañana. Suena el despertador. Apretó los puños asiéndose a la sábana en una contracción involuntaria. Los ojos entreabiertos confirmaron la oscuridad que ya cedía su espacio a una lánguida y brumosa luminiscencia. Su primer pensamiento yace a su lado. El día se va entrometiendo con todo y alba por las ventanas. Como hábito glorioso, el recuerdo de un café le reclama. Sin embargo, ningún vecino ha madrugado tanto. Así que el aroma del café llegará más tarde. Como una visita inoportuna, la necesidad de orinar también se insinúa. Se voltea de un zarpazo sobre la cama, e inicia la extrapolación de sus extremidades hacia el piso. Las losetas están frías y se sienten agradables en la planta de sus pies, más frías aún. Como si levitara, como si se acostumbrara nuevamente a caminar, un ligero desequilibrio le incita hacia la izquierda; al dar su segundo paso, el mismo desequilibrio le lleva a la derecha. Así sucesivamente y más o menos, como un péndulo que deambula en línea recta. Empujó la puerta del cuarto de baño, y se fue derechito a la poceta. Dio un movimiento lateral al lado opuesto de su corazón. Luego se inclinó hacia el lavamanos. Lentamente, su mirada que está fijada al desagüe del lavado, va en ascenso; sube por la porcelana blanca del aguamanil, recorre los grifos, luego las losetas de color crema adheridas a la pared, hasta encontrar el espejo. Un pánico a lo inusual lo golpea.Volteó de súbito y observó hacia la cama. Con ganas de llorar regresó la vista al espejo. Al tropezarse con aquellos ojos, se dio cuenta que ese día jamás despertaría.
domingo, 8 de agosto de 2010
Ay Dolores.
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| Dolores "Lolita" Lebrón |
Abordó un tren con destino a la metrópoli. El ruido de la máquina sobre los rieles no alcanzaba silenciar el eco de un treinta de octubre. Era un primerísimo de marzo de 1954, y los árboles de cerezo en la Cuenca Tidal sospechaban una primavera distinta: La Reina de las Flores de Mayo llegaba a la capital el mismo día que, en Rogenlab*, los habitantes presenciaban dos amaneceres.
Una vez frente al imponente edificio del congreso, Dolores aceleró su paso. Antes de entrar al hemiciclo, un vigilante le cruzó par de palabras en sajón, sin sospechar que hablaba con la Historia. Ya acomodada en el umbral de su Gólgota, Dolores sustrajo la bandera de la patria, hizo disparos al techo y gritó “Viva Puerto Rico libre.”
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| Rita Moreno |
A los truenos de su pistola, le siguió una consigna que el mundo escuchó. No sé si su escapulario la rescató del infierno. Sí descubrí sin embargo, que ese mismo día, en la cubierta de la revista Life, Rita Moreno observaba coquetamente de reojo. Pero de esa mirada, muy poca gente se acuerda.
(*)El 1 de marzo de 1954 estará siempre en la memoria del pueblo de Rongelap como el “día del doble amanecer”, el día en que las cenizas cayeron del cielo. Está, fue la fecha en que los Estados Unidos de América hicieron explotar en Bikini una bomba de hidrógeno de quince megatones a la que bautizaron como Bravo. Desde aquel fatídico momento, la vida de los habitantes de Rongelap no volvería a ser igual.
jueves, 5 de agosto de 2010
Esperanza...
"Tenemos que hablar a la sociedad de esperanza, de algo brillante, limpio, de futuro, algo que aporte valentía y fuerza. Y eso es lo que voy a hacer. La primera palabra española que aprendí fue esperanza. Es bonita y dulce."
Kenzaburo Oé (Ose, Japón, 1935) Premio Novel 1994.
martes, 3 de agosto de 2010
A veces me olvido.
A veces olvido lo afortunao que he sido; las cosas buenas que me ha tocado vivir, y de las innombrables, que de algún modo construyeron lo bueno y lo malo de mi carácter. A veces olvido que, a pesar de que hay de todo en esta vida, la misma es tan corta que es inútil pretender tener todo lo que se anhela . Y cuando miro lo vivido no puedo más que dar gracias por haber recibido más de lo merecido. Por eso, comparto este poema de Juan Crisóstomo Ruiz, a quien seguramente no le gustaba su nombre como para verlo impreso en un papel. Quizá por eso firmó sus poemas como Amado Nervo
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
sábado, 31 de julio de 2010
Cafe II
He tomado café en momentos más felices. Lo he tomado solo y alegre. Enamorado. Solo y paranoico. Embelesado. Acompañado que, si no es absolutamente necesario, es el mejor modo de saborearlo.
Tomé café en todo lugar visitado por mis ojos. En Egipto, fue horroroso. En Rusia y los nórdicos, prácticamente un lujo. En Sur América, aromático y sabroso. En España y Francia, epicúreamente perfecto. En Estados Unidos… Ah, tomar café en Estados Unidos de América. No creo que exista mayor insulto al café, que el modo en el que lo toman los norteamericanos. Pueden intentar engañarme con los Starbucks en sus cincuenta estados. ¿Quién no ha mordido ese anzuelo? Pero luego te percatas de la gran mentira, muy comercial, que incide en los ritos y cultos que merece el dios café. Sí, rindo culto al café; me confieso pagano… y qué?
Ahora bien, hay solo un café irrepetible. El más exquisito de todos; lo extraño. El que merece un rezo. Daría cualquier cosa por beberlo de nuevo. Daría cualquier cosa por encontrarlo.
Tomé café en todo lugar visitado por mis ojos. En Egipto, fue horroroso. En Rusia y los nórdicos, prácticamente un lujo. En Sur América, aromático y sabroso. En España y Francia, epicúreamente perfecto. En Estados Unidos… Ah, tomar café en Estados Unidos de América. No creo que exista mayor insulto al café, que el modo en el que lo toman los norteamericanos. Pueden intentar engañarme con los Starbucks en sus cincuenta estados. ¿Quién no ha mordido ese anzuelo? Pero luego te percatas de la gran mentira, muy comercial, que incide en los ritos y cultos que merece el dios café. Sí, rindo culto al café; me confieso pagano… y qué?
Ahora bien, hay solo un café irrepetible. El más exquisito de todos; lo extraño. El que merece un rezo. Daría cualquier cosa por beberlo de nuevo. Daría cualquier cosa por encontrarlo.
jueves, 29 de julio de 2010
martes, 27 de julio de 2010
Si usted puede leer esto, puede que esté soñando. Si usted puede leer esto, puede que esté despierto. Si usted está soñando, puede leer esto. Si usted está despierto, puede haber soñado que leyó esto. Si usted leyó esto, puede que haya estado despierto. Despierto, en un sueño, usted pudo leer esto. Soñando, despierta, y lee esto. Lee esto en un sueño. Despierta de un sueño y lee esto. Esto lo lee mientras sueña. Despierto, sueña con leer esto… Inception… véanla… puede que no sea un sueño
A una infancia de la amiga.
Tengo la certeza de que Mercedes Bonnie Sampayo fue una de mis primeras amigas en la escuela primaria. Agradable, con una sonrisa agraciada y unos ojos oníricos muy claros, aprehendidos a un estuche de pestañas, como piedras preciosas. Recuerdo el timbre de su voz. Era la voz de la clemencia y la tranquilidad desde la que podía escucharse –certeramente- un halago hasta una advertencia.
Mujer valiente mi amiga Bonnie. Madre de Ivonne, hermana, hija, amiga, compañera, empresaria y seguramente muchos otros roles. Típico en estos tiempos.
La última vez que le vi fue entre un montón de amigos de la infancia y la adolescencia. Hace un año y varios días. Bonnie es el tipo de amiga que recuerdas tal y como la conociste, inmarcesible. Ahora me entero que ha perdido la vida. Lejos. Bastante lejos. Y su hija, de quien me atrevo a decir es su mejor amiga, le ha tocado el dolor y la responsabilidad de traerla a casa. Esto ha sucedido hace apenas unas horas.
Un instante es todo lo que se necesita para quedar en el recuerdo. Para extinguir un futuro y comenzar una historia que se queda incompleta.
Amiga Bonnie, cuánto hubiese deseado despedirme de ti, mirándote a los ojos. Ojala a donde fueras, encuentres la paz como siempre la imaginaste.
lunes, 26 de julio de 2010
El Crononauta
"En estos tiempos que no me queda tiempo, he sacado tiempo para jugar con él. Y por ello escribo este conato de cuento breve. Si le gusta, cuéntelo. Si no le gusta, dígamelo a mí."
El Crononauta
Volvió a observar la tarja. Jeroglíficamente codificada. Difícil de comprender, mas no para él, a quien antes le insinuaron que esto podía suceder. La tarja enunciaba el mayor acontecimiento de todas las épocas. Ahí, en ese preciso instante, revisó la memoria y comprendió que había logrado lo imposible: sobrevivió al experimento; había rebasado los límites del tiempo. Escapó al Juicio Final.
Se despertó con el sonido de la clepsidra que llevaba en la cabeza. Empapado de lapsos y recuerdos. Las ropas anegadas de fechas. Chorros de horas descendían por sus sienes. Lo improbable había ocurrido; había viajado en el tiempo.
No tenía idea de cuánto duró el periplo. Estaba parado sobre un charco de minutos y el espacio parecía un huerto de años y meses. Entonces vio, con mirada extrañada, una pieza. “Es un levitrón inmóvil.”, se dijo. La pieza existía rectangular, de dimensión media. Similar a una tarja y contenía una inscripción. Miraba a su alrededor y todo parecía lucir igual desde todos los sitios. Como si todos los siglos, los milenios y el espacio estuvieran mezclados en un momento promiscuo. Era como flotar en un punto pero, por alguna razón, sentía que podía estar parado sobre algo, y aun caminar sobre ese suelo que, al mirarlo, parecía un techo. Pudo notar que estaba en todas partes y en ninguna a la misma vez.
Volvió a observar la tarja. Jeroglíficamente codificada. Difícil de comprender, mas no para él, a quien antes le insinuaron que esto podía suceder. La tarja enunciaba el mayor acontecimiento de todas las épocas. Ahí, en ese preciso instante, revisó la memoria y comprendió que había logrado lo imposible: sobrevivió al experimento; había rebasado los límites del tiempo. Escapó al Juicio Final. domingo, 25 de julio de 2010
Te invito un café…
conozco un buen sitio para tomar un café.
Quiero que me acompañes.
No tomaré tus manos…
Tomaré café.
sábado, 24 de julio de 2010
Alejandra Pizarnik
Despedida
Mata su luz un fuego abandonado.
Sube su canto un pájaro enamorado.
Tantas criaturas ávidas en mi silencio
y esta pequeña lluvia que me acompaña.
De "Los trabajos y las noches" 1965
Mata su luz un fuego abandonado.
Sube su canto un pájaro enamorado.
Tantas criaturas ávidas en mi silencio
y esta pequeña lluvia que me acompaña.
De "Los trabajos y las noches" 1965
Lo que más extraño del "voy de camino" -no me da miedo decirlo- es la impaciencia de querer llegar. La inquietud, el anhelo”
“El anhelo puede explicarse de mil modos. Seguramente abundan palabras para describirle. Pero solo se siente de una manera. Acaso en otro idioma se apilen las sílabas de tal forma que permitiría, no tan solo decir que se tiene anhelo, sino que al pronunciar la palabra en esa otra lengua que desconozco, toda la piel se eriza y se sonroja la cara. A guisa de abracadabra, ese otro vocablo que, de tanto la gente pronunciarlo, se ha convertido en la palabra más mentada universalmente, sin necesidad de ser traducida”“Y ¿a qué viene todo esto? No sé. Es difícil de explicar. Sobre todo si el destino al que se quiso llegar, cuando se iba de camino, ya no te espera.”
“¿Sabes lo que es un anhelo? Un anhelo es un deseo vehemente. Y la vehemencia es ese adjetivo increíble; dulce, amargo, paciente y cerrero -todo a la vez- que no te abandona ni te traiciona. Se queda contigo, mortificándote. Porque la vehemencia -según dice quien escribe diccionarios- implica que se es ardiente y lleno de pasión. Que hay fuerza impetuosa.”
“El anhelo puede explicarse de mil modos. Seguramente abundan palabras para describirle. Pero solo se siente de una manera. Acaso en otro idioma se apilen las sílabas de tal forma que permitiría, no tan solo decir que se tiene anhelo, sino que al pronunciar la palabra en esa otra lengua que desconozco, toda la piel se eriza y se sonroja la cara. A guisa de abracadabra, ese otro vocablo que, de tanto la gente pronunciarlo, se ha convertido en la palabra más mentada universalmente, sin necesidad de ser traducida”#$@&*%^!
No tener nada que escribir es como padecer insomnio. Los ojos bien abiertos; los ojos bien cerrados; los ojos húmedos ante tanto silencio; ante la incertidumbre del papel; ante el horizonte inasequible; ante la noche infinita. El papel como la vida. Y en la vida un vacio inconmensurable. Como el universo íntimo que solo aguarda por un invitado. Como navegante en ardiente espera del levante. Para mover la nave; para manchar el papel; para gritar ¡tierra! ¡tierra!.
Inspiración, ¿dónde estás? ¿A dónde fuiste? ¿Por qué no me llevas? ¿Por qué no me traes?
Inspiración, ¿dónde estás? ¿A dónde fuiste? ¿Por qué no me llevas? ¿Por qué no me traes?
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