lunes, 18 de febrero de 2008

Un dia como hoy

Hay un sendero que me llama. Es imposible y por eso me atrae. Es la senda que Machado advierte no volver a pisar. Mas yo deseo esta senda. No temo volverme sal.

Solo por hoy...

Hoy que siento la bohemia encima, (aunque es de mañana), quisiera echar mi brazo sobre tus hombros y permitirme en ti la mirada. Deseo ver tu sonrisa para alejar mis nubarrones. Quisiera envolverme en versos; deletrear cada palabra y mejor aun si esas palabras coinciden con tu nombre. Quisiera darte mi media locura y aquella otra mitad que de algún modo existe, mi cordura.

A pesar de lo que quiero, un muro interviene y me doy cuenta que llega al cielo. Es el obstáculo a mi pretensión. Qué importa la inspiración si no alcanzaré tus hombros; mi brazo se estrellará contra el muro. Su pared es abrasiva. Deja heridas con solo aproximarme e impide siquiera mirarte. No veré tu sonrisa, y tendré que recordar una maldita palabra de fonema oscuro y cruel: conformidad.

Amistad lleva por nombre el muro. Fue un bautizo de fuego para convertirme en cenizas. Buen nombre para encorvar al amor. Buen nombre para domesticar la pasión, la lujuria y la endemoniada querencia que aun no comprendo porqué me tienta tanto, en un día como hoy.

Kite Runner y El Orfanato.




Kite Runner y El Orfanato. Tengo una amiga que jamás podrá ver estas películas. No porque sean malas. De hecho son muy buenas. Mi amiga, madre de un pequeño a quien llamé alguna vez mi amigo más joven, se resistiría a presenciar cualquier film que suponga el abuso de un menor. Y algo de eso existe en ambas cintas.

Kite Runner se desarrolla primero en Afganistán para luego terminar en América. Confieso que alguna vez tuve el libro escrito por el médico afgano Khaled Hosseini, mas no tuve la perseverancia de leerlo completo. Quienes si la tuvieron describen la película como una fiel adaptación de la novela, aunque siempre hay uno que otro quejoso. A juzgar por lo visto en la pantalla, y las reacciones del público en la sala, Marc Foster, director del film, logró una buena pieza de la que solo he escuchado halagos. Súmese ahora el mío.

La obra, narra la vida de un inmigrante afgano y la relación con su mejor amigo de la infancia. Afganistán antes de la ocupación rusa, durante la ocupación rusa y luego, bajo el régimen islamita talibán, es el escenario. Uno de los chicos emigra con su padre a Estados Unidos, el otro permanece en el atribulado país. Sin embargo, estas épocas y geografías solo sirven para darnos la idea de tiempo y espacio sin necesariamente llevar al film a las fronteras de un panfleto.
Kite Runner es una historia de valores universales, pecados y redención. Amir (Zekeria Ebrahmi) y Hassan (Ahmad Khan Mahmidzada) comparten un mismo techo en una sociedad de castas. Son amigos inseparables pero de personalidades distintas. Hassan es un niño noble, astuto y valiente; Amir es sano, inteligente y pusilánime. Y en esa simbiosis propia que ocurre entre amigos durante la niñez, sucede un desafortunado incidente en el que cada uno de los niños ratificará su personalidad. Hassan, fiel y leal a la amistad, soporta su destino con valor, mientras que Amir, acobardado por lo ocurrido, y luego perseguido por el remordimiento, reniega de su amigo. Luego, la inmigración forzada separaría a los chicos aún más. El destino de cada uno sería muy distinto. Un buen día, ya de adulto, Amir (Khalid Abadía) tendrá que confrontar aquel pasado nuevamente y la oportunidad de actuar como lo haría un verdadero amigo. El dilema es si se atreverá.
Las actuaciones son de primer orden. Los diálogos son en dari una de las dos lenguas de los afganos (el otro idioma es pashtu). En ocasiones hay conversaciones en inglés. La ambientación es convincente. La fotografía pragmática; el guión excelente, la dirección es de calidad. Es en definitiva una buena pieza de cine con capacidad de quedarse en la memoria por mucho tiempo.

Por otro lado, El Orfanato, pertenece al género del terror. Dentro de este género que tanto depende de los efectos especiales la cinta sobresale por el uso de los elementos clásicos. En El Orfanato, el guión, las actuaciones, el sonido, la dirección de arte, el encuadre y movimientos de cámara y la edición nos recuerdan que el buen cine es principalmente un medio y un modo de contar una historia. En esto la cinta se distingue formidablemente.
El film es la opera prima de Juan Antonio Bayona y una producción de Guillermo del Toro, quien ya nos sorprendió con El laberinto de fauno.
Laura es una mujer que se crió en un orfanato. Años después casada y con un hijo adoptado, regresa a la antigua casona en que creció con la intención de establecer un centro de cuido de niños minusválidos. Su hijo Simón comienza a inquietarla con misteriosos juegos que suponen una presencia metafísica. Tomás, el ilusorio de Simón, no es meramente producto de su imaginación. Arrojada por la sospecha, Laura se inmiscuye en los juegos de su hijo. Cual no será su sorpresa cuando conozca los enigmas que encierra la casona, el viejo orfanato y su propia memoria. La cinta hace referencias a ese clásico de la literatura Peter Pan. La evocación no es sino la brecha que nos conduce entre tenebrosas sensaciones a los misterios de un destino más allá de la ultratumba. Descubra la cinta, le aseguro que le mantendrá al borde del asiento.

lunes, 21 de enero de 2008

The Debaters

“The Great Debaters” es una historia de perseverancia y heroísmo. De resistencia y denuncia; de sacrificios, prejuicios y razón.

Estados Unidos. Corre el año 1935. El presidente Roosevelt, conduce la segunda fase de lo que llamó el “Nuevo Trato”. Es el año en que se establece el Seguro Social y el movimiento obrero tiene una efervescencia visceral bajo el Wagner Act. Sin embargo, las uniones discriminan y excluyen a la población negra. Y el Nuevo Trato no aplica a los empleos agrícolas ni al trabajo doméstico, lo que implica una exclusión adicional. Los negros desean sus derechos como ciudadanos, sobre todo, el derecho de llevar el pan a la mesa. Es una era donde la población afro-americana tiene un ochenta por ciento de desempleo, mientras que la población blanca un diecisiete. Buscan una integración real y un mejoramiento en las condiciones sociales y económicas. El germen de la lucha por los derechos civiles principia.

Esta es la época de The Great Debaters. Su arena, sin embargo es la academia. La historia cuenta los logros de cuatro estudiantes de Wiley College, colegio universitario cuya matrícula es principalmente de afro-americanos. Allí, el profesor Melvin Tolson organiza un equipo oradores para debatir ante otras entidades académicas. Para ello recluta cuatro estudiantes brillantes. Tres varones y una mujer.

La ambientación de la película es excelente. Modas, autos, geografía y música. Todas a la par con la época. En cuanto a las actuaciones, Denzel Washington caracteriza a Tolson. Como siempre completa bien su oficio. Forrest Whitaker como siempre se luce sobresalientemente. Y el joven Denzel Whitaker, que interpreta a James Farmer Jr., realiza su tarea con un esmero convincente y profesional. Realmente todas las actuaciones dejan una buena impronta. En conjunto producción y actuaciones producen un buen resultado. Una historia creíble que se deja disfrutar.

El profesor Tolson quien eventualmente fue reconocido como un insigne poeta, sirve de inspiración a sus estudiantes. Los oradores se abren paso desde el pequeño colegio para enfrentar los equipos de oratoria más prestigiosos de la nación. Pero su camino esta pavimentado de racismo, prejuicio y conflictos. Algo que no debe pasarse por alto es el tratamiento dado al uso de la razón, sobre la violencia. El contraste entre las acciones guiadas por el prejuicio y las soluciones alcanzadas por la razón le añaden intensidad y ansiedad a la película. Es un entrelínea contundente y ejemplarizante.

Luego de sonadas conquistas en el Sur de los Estados Unidos, la universidad de Harvard los invita a un debate de oratoria. El duelo expondrá una discusión muy interesante sobre el uso de la desobediencia civil como método de lucha. ¿Quien prevalecerá en dicho debate? No se la pierda, es buen cine.

sábado, 19 de enero de 2008

Un hombre silencioso

El 25 de diciembre de 1936 Jorge Luis Borges escribió sobre el silencio literario (y literal) de un escritor argentino. Efeméride al sigilo de un autor cuya última obra era un volumen de poemas –sonetos- titulado La Urna. El libro fue publicado en 1911, por lo que Borges glosaba una ausencia de veinticinco años. El autor de aquellos poemas, a pesar de estar en “posesión de maestría ilimitada”, prefirió callar su pluma. Aun después de cinco lustros la obra conservaba una contemporaneidad clásica. “Un libro nuevo” lo llamó Borges aunque ya llevaba veinticinco años publicado en el 1936.

De pronto me doy cuenta que vivo en el 2008. Han transcurrido setenta y dos años desde que Borges apostilló su comentario y noventa y siete años desde que La Urna abandonó la imprenta. El artículo de Borges me parece actual y vibrante a pesar de haberse escrito, más o menos, cuando nació mi madre. Ese estilo depurado y erudito. Bueno, es Borges.

Confrontar al autor que enmudeció hace noventa y siete años es entonces mi próximo paso. Se llama Enrique Banchs y escribió toda su obra entre el 1907 y el 1911. Su último libro lo escribió a los veintitrés años. Banchs nació en el 1888. Alguna cábala debe haber rodeado a los que nacieron en ese año. Falleció en 1968.

Inicio la búsqueda que me conduzca a su obra. Y encuentro, felizmente, muchos de los versos incluidos en La Urna. Los consumo con un apetito curioso. Veo sus formas, su texto, y su verbo. Un genio de 23 años, cuya obra tiene noventa y siete y el eco de su poesía llega por accidente vía una crítica literaria que tiene setenta y un años. Interesante albur. Quedo convencido que los poemas de Banchs son imperecederos. Acá divulgo unos cuantos.

I
Entra la aurora en el jardín; despierta
los cálices rosados; pasa el viento
y aviva en el hogar la llama muerta,
cae una estrella y raya el firmamento;
---
canta el grillo en el quicio de una puerta
y el que pasa detiénese un momento,
suena un clamor en la mansión desierta
y le responde el eco soñoliento;
---
y si en el césped ha dormido un hombre
la huella de su cuerpo se adivina,
hasta un mármol que tenga escrito un nombre
---
llama al Recuerdo que sobre él se inclina...
Sólo mi amor estéril y escondido
vive sin hacer señas ni hacer ruido

-----
II
Hospitalario y fiel en su reflejo
donde a ser apariencia se acostumbra
el material vivir, está el espejo
como un claro de luna en la penumbra.
---
Pompa le da en las noches la flotante
claridad de la lámpara, y tristeza
la rosa que en el vaso agonizante
también en él inclina la cabeza.
---
Si hace doble al dolor, también repite
las cosas que me son jardín del alma.
Y acaso espera que algún día habite
---
en la ilusión de su azulada calma
el Huésped que le deje reflejadas
frentes juntas y manos enlazadas.

lunes, 14 de enero de 2008

Yerba Bruja...y su hechizo

Un minúsculo espacio es todo lo que necesita un grupo de artistas para ofrecer una creativa exposición titulada “Sobre la Mesa”. Esa es la propuesta del Taller Yerba Bruja, una factoría de alucinaciones en el casco de Río Piedras.

Confieso que mi visita fue la primera y decididamente no la última. Adoro el arrojo creativo y Taller Yerba Bruja es un fiel testimonio de ello. Sobre la Mesa es una simpática oferta de carácter iconoclasta. Un circuito de mesas, enajenadas la una de la otra por telones que definen un pequeño espacio, y en el que grupos de personas de seis en seis, disfrutan de breves obras interpretadas con títeres.

Las obras parecen sencillas pero su contenido y entrelínea provocan la reflexión, a pesar que de primera intención son divertidas. Ciertamente son pasillos hacia algo más profundo.

Una de las presentaciones, tiene una familia diminuta sentada a la mesa, mientras una casetera reproduce la conversación estereotipada y cierta, que se repite generación tras generación entre algunas de nuestras familias. Regaños, recriminaciones y chantajes -obviamente bajo el terrible manto del amor familiar- a la hora de la comida. Sencillamente genial.

En otra estación se presenta una gran historia de amor. Un par de zapatos que se conocieron durante un baile. En seis minutos y ante nosotros discurre la vida de la pareja hasta un desenlace de película. Quien pudiera pensar que de un calzado surjan dos caracteres de distinto genero y enamorados entre sí. Único.

Como si fuera poco, dos herramientas de cocina constituyen una familia de metiches. Sus conversaciones las hemos escuchado antes. Su olfato y afición al chisme surge natural y es muy comprensible, desde el punto de vista de entender por supuesto, su existencia.

Todo esto ocurre Sobre la Mesa. Parte del entretenimiento es moverse entre un laberinto con paredes de tela, dirigiéndose de estación en estación para disfrutar cada una de las breves obras. En fin, un milagro creativo propio del hechizo de una bruja. De Yerba Bruja, por supuesto

sábado, 12 de enero de 2008

El Regreso del Angel
Falleció el poeta Angel González. Se ha ido a derramar su inspirada tinta a otros lugares. Ojalá, en eso que llaman la otra vida, nunca pierda esa inspiración tan certera. Asturiano y profesor de literatura, es uno de los poetas de la generación del 50. Recibió el premio Príncipe de Asturias en 1985. Fue en ese año la primera vez que leí uno de sus escritos.

Por lo pronto, de las letras que acá convirtió en poemas, extraigo una pequeña pero suculenta muestra.

Siempre lo que quieras
Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo,
pero luego no digas que no sabes lo que haces.
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Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.
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Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte ésta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto.

A mano Amada

A mano amada,
cuando la noche impone su costumbre de insomnio
y convierte
cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;
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allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,
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los recuerdos me asaltan.
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Unos empuñan tu mirada verde, otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!, me reclaman.
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Reconozco los rostros. No hurto el cuerpo.
Cierro los ojos para very siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
la memoria.

Me He Quedado Sin Pulso
he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón de desaliento.
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No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.
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Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.
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Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.

jueves, 10 de enero de 2008

el insomnio

Hace aproximadamente 25 años leí un corto poema de Jorge Luís Borges. En aquella época conciliaba mi sueño sin problemas. Varios lustros más tarde vino a mi memoria aquellos módicos versos. Hoy, que desde hace unos días a penas duermo, quiero evocarlo. El buen sueño, de repente, se ha hecho algo bueno de antaño.

¿Qué es el insomnio?
La pregunta es retórica; sé demasiado bien la respuesta.
Es temer y contar en la alta noche las duras campanadas fatales,
es ensayar con magia inútil una respiración regular,
es la carga de un cuerpo que bruscamente cambia de lado,
es apretar los párpados,
es un estado parecido a la fiebre y que ciertamente no es la vigilia,
es pronunciar fragmentos de párrafos leídos hace ya muchos años,
es saberse culpable de velar cuando los otros duermen,
es querer hundirse en el sueño y no poder hundirse en el sueño,
es el horror de ser y de seguir siendo,
es el alba dudosa.

miércoles, 9 de enero de 2008

Tiene ya 87 años y aunque sin parentesco, me duele saber que esté en una unidad de cuidado intensivo: Mario Benedetti. A decir verdad su obra es como un mapa hacia lo mejor. Un faro que lleva a la inspiración, y como las frases absolutas son una mascara demasiado transparente aquí reproduzco uno de sus poemas que muy bien sirve de despedida:

Chau.
Te dejo con tu vida
tu trabajo tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.
----
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.
------------
Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.
------------------
Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.
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Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.
----------------
Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.
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Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.
--------------
Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.
------
Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Noche de Ronda

La noche se abrió solícita para consolar mi desvelo. La piadosa invitación a la ronda me llevó a un lugar donde almas irredentas se consuelan a puro bolero. En otra época hubiera sido aquel sitio uno con niebla de cigarrillo. Sin embargo, algún prejuicio convertido en ley prohibió fumar y eliminó la bruma, circunstancia irreemplazable en el espíritu cabaretero.

En el sitio, un piano y una voz tallaban añoranzas. Poemas musicalizados con la fuerza del despecho.

Escuché cada bolero ensimismado. Cada pieza un corazón, cada canción una rabia, cada número un desconsuelo en la voz almibarada de la intérprete. Entre boleros quedé adosado al sentimiento de aquel interrogatorio voraz, compuesto por Myrta Silva, que recrimina punzante ¿Qué sabes tú lo que es pasar la noche en vela? ¿Qué sabes tú lo que es querer sin que te quieran?
Mis acompañantes intentaron sacarme del sopor. Pero la terquedad de mi corazón impidió que abandonara mi ejercicio de flagelación. En eso comienza redentóramente "Mi Versión", compuesta por Sylvia Rexach. Amor “es vibración que en el alma comienza y se extiende tanto que ya ni se piensa. No se piensa en el deber, ni se piensa en el honor…”. Antes de que termine la interpretación percibo que mi compañía ha ido en busca de su propia definición. Estamos en comunión.

El bodegón recibe tránsfugas en desvelo. El recinto se va llenando con toda clase de amantes. Les observo con disimulo. Veo la palidez de la soledad en cada semblante. Respiran concupiscencia. En ese preciso momento me percato –y parecería una coincidencia- que cantan el taciturno relato de Pablo Milanés que reza “Todavía no pregunté: te quedaras, temo mucho a la respuesta de un jamás, la prefiero compartida antes de vaciar mi vida, no es perfecta mas se acerca a lo que yo simplemente soñé". Los que se aproximan quedan suspendidos, atrapados en un triste consuelo. Y aunque es variado lo que trae la noche, conozco las miradas. Me fijo en sus rostros y comienzo a leer sus labios. Todos, o al menos los que realmente lo sienten, van coreando la sencilla explicación de Ernesto Duarte "Mas no sé, no sé decirte cómo fue, no sé explicarme qué pasó, pero de ti me enamoré". Preciso que conocen bien la historia.

Una petición invade el repertorio. Alguien propone otro número. “La Puerta”, se le escucha suplicar. Intento recordar cual es la letra. Luís Demetrio la compuso, y seguramente lo hizo luego de uno de esos desengaños, que como un zarpazo de tigre, jamás cicatriza. “La puerta se cerró detrás de ti. Y así detrás de ti se fue mi amor. Creyendo que podría convencer, a tu alma de mi padecer”. El solicitante permanece con los ojos cerrados mientras escucha. Sus labios pronuncian cada sílaba en silencio. Creo entender porqué. Una “Obsesión” seguramente. “Por alto esté el cielo en el mundo por hondo que sea el mal profundo no habrá una barrera en el mundo que este amor profundo no rompa por ti”.
Que me perdone la autora, pero ya no la recuerdo.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Sin rimas ostentosas, aunque con vértigo y nostalgia... por eso gusto de Benedetti. Sobre todo en estos días. Tan diáfano, serio y a veces infantil... Este extracto es para… quien sabe!
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He conservado intacto tu paisaje
pero no sé hasta dónde está intacto sin ti,
sin que tú le prometas horizontes de niebla,
sin que tú le reclames su ventana de arena.
Puedes querer el alba cuando ames.
Debes venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú,
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros.
Aunque seas otro rostro
de tu cielo hacia mí.

Que tarde se hizo.

Hay un Silvio para todos. Pero sobre todo hay Silvio para quienes sabemos que la verdad poco remedio tiene... En fin, hay Silvio para los que se sienten como yo. Cada vez me cuesta más ser feliz...

Te molesta mi amor?
Mi amor de juventud
y mi amor es un arte en virtud
Te molesta mi amor?
Mi amor sin antifaz
y mi amor es un arte de paz
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Te molesta mi amor?
Mi amor de humanidad
y mi amor es un arte en su edad
Te molesta mi amor?
Mi amor de surtidor
y mi amor es un arte mayor
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Mi amor es mi prenda encantada
es mi extensa morada
es mi espacio sin fin
mi amor, no precisa frontera
como la primavera
no prefiere jardín
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Mi amor, no es amor de mercado
porque un amor sangrado
no es amor de lucrar
mi amor es todo cuanto tengo
si lo niego o lo vendo
para que respirar...
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Te molesta mi amor?...
Mi amor no es amor de uno solo
sino alma de todo
lo que urge sanar
mi amor es un amor de abajo
que el devenir me trajo
para hacerlo empinar
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Mi amor, el mas enamorado
es el mas olvidado
en su antiguo dolor
mi amor abre pecho a la muerte
y despeña su suerte
por un tiempo mejor
mi amor, este amor aguerrido
es un sol encendido
por quien merece amor...
Escudriñando expresiones que delaten mi sentimiento tuve la suerte de encontrar un poema no ajeno a un debate sobre su autoría. Alguien lo adjudicó a Jorge Luis Borges. Bajo la creencia de que Borges lo escribió se le denominó Dime. Una feliz equivocación, si fuera por mí. Sin embargo, para no dejar duda ni violentar la paternidad, aclaro que el autor del poema es Gustavo A. Castiñeiras, escritor argentino contemporáneo. El nombre correcto de la obra es Poema de un Recuerdo. De todas modos confieso que prefiero llamarlo por su sobrenombre: Dime…

Poema de un Recuerdo (Dime)

Dime por favor donde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia]
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.
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Dime por favor en que vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.
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Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descansar de mi tristeza.
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Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.
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Dime por favor donde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.
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Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.
---
Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.

martes, 25 de diciembre de 2007

Cuarenta y seis en navidad.




Hoy veinticinco de diciembre Ingrid Betancourt cumple sus 46 años. Quien fuera candidata a la presidencia de Colombia fue plagiada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia el veintitrés de febrero de dos mil dos. En dos meses aproximadamente se cumplirán seis años de su secuestro.
Antes había vivido otro tipo de restricción a la libertad. Fue cuando llegó al Senado de su país en el 1998. Había alcanzado el escaño político con una mayoría de votos superior a cualquier otro candidato de aquella elección. Lo hizo bajo un partido fundado por ella: el Partido Verde Oxígeno. Su lema de campaña era acompañado con la entrega de un profiláctico: “presérvense de la corrupción que es el sida de la política”. Durante su término fue amenazada de muerte en varias ocasiones. Tuvo entonces que enviar a sus hijos a Nueva Zelanda, por precaución. Verse privada de la compañía de sus hijos fue la primera limitación a su libertad.
La segunda ocasión fue cuando la valerosa mujer escribió un libro que originalmente no pudo ser publicado en Colombia. La obra vio la luz en Francia bajo el título de La rage au cœur, en español Rabia en el Corazón. Era una denuncia a la corrupción política de su país.
Eventualmente Ingrid Betancourt renunciaría a su curul como senadora. No toleraba aquel nido de ratas, y así mismo lo expresó. Luego vendría el secuestro. Ya para entonces era una candidata -sin posibilidades reales- a la presidencia del país en las elecciones del 2002. De uno de sus adversarios por la presidencia de la nación dijo “tolera los asesinatos en Colombia como un método de enfrentar la guerrilla”. No hablaba sino de Álvaro Uribe, el actual presidente.
Un cumpleaños de verdadera incertidumbre y una navidad sin milagro.





domingo, 23 de diciembre de 2007

Del Amor y Otros Demonios

Del amor y otros demonios.

Tomo el título prestado de ya saben quien*. Hace mucho descubrí que el amor es la fuerza que mueve al mundo. Nos enamoramos de nuestras parejas, de nuestros hijos, de nuestro trabajo; hay quien se enamora del dinero y de sí mismo. Hay quienes aman tantas otras cosas como alternativas y situaciones existen en la vida. De ahí que cuando se ama algo, lo que sea, se conjuga el sentimiento, la emoción y las acciones y ocurren toda suerte de resultados. He visto en los ojos de ex militares un brillo particular al extrañar por un momento el combate. Inaudito, pero así es. Pero también he visto obras que son dignas de admirar y solo existen porque quien las hizo amó entrañablemente. Ese es el amor que prefiero por ser constructivo. Me refiero a ese amor que inspira a un artesano en su obra, a un científico en su investigación altruista, el que inspira a los iluminados. Me motiva además el más simple -pero a la misma vez el más complicado de los amores- el de un hombre por una mujer.

Algo claro debe quedar: el amor no necesariamente es una brújula hacia una vida sin sufrimientos. A veces es un mapa hacia ellos. Es el camino enamorado lo que nos fascina. Ese periplo en el que encontramos felicidad día a día, aun en los momentos más difíciles. Es, después de todo, lo que nos inspira. Por amor me atrevo a soñar. Pero también por amor, he confrontado realidades que sacuden. El amor no escapa a las tragedias. De éstas hay unas cuantas versiones antidiluvianas.

Por amor a Cleopatra, Marco Antonio tuvo que enfrentar a Octavio. El saldo de aquel romance fue una flota de barcos destruida, expediciones de legionarios a Egipto y el final de la gran civilización.

Amor vivió la hija de los reyes católicos de España. Tristemente recordada como Juana La Loca. Su trastorno tiene que ver más con las injusticias que afrontó y por supuesto, la falta de compromiso del que llamaban “el hermoso”. Felipe, estuvo enamorado de Juana pero, más se amaba el mismo. Amaba el poder y nunca correspondió a Juana con la misma pasión que esta sintió por él.

Se cuenta también que Isabel de Segura y Diego Marcilla dieron origen a la leyenda de los Amantes de Teruel. Tras solicitar la mano de su amor, Diego es rechazado por su condición económica. Pidió tiempo para cambiar su suerte. Después de cinco años de ausencia, en la que procuró fortuna y reconocimiento, regresa Diego para encontrar que el gran amor de su vida contrae nupcias ante el altar en ese preciso instante. El despechado amante piadosamente solicita a Isabel un beso, lo que le es negado. Diego, infeliz, fallece instantáneamente a los pies de su amada. Al día siguiente vestida de luto, Isabel acude a los actos fúnebres y corre igual suerte tras darle un beso al que fue su gran amor. Tirso de Molina inmortalizó la historia que ya corría con varios siglos de divulgación.

Nuestro hemisferio también cuenta con leyendas de amor y tragedia. Sucedió en Chile. La princesa mapuche llamada Hues y el príncipe pehuenche de nombre Copih se amaban aunque provenían de etnias rivales. Los amantes fueron sorprendidos en una laguna y sus respectivos padres les dieron muerte. Quedaron dos lanzas en aquel lugar como seña de la desgracia. Un año después, dice la leyenda, las respectivas familias acudieron a conmemorar el hecho. Sorprendidos quedaron cuando vieron que las lanzas estaban entrecruzadas con una planta enredadera. Dos flores unían las jabalinas. Las tribus se reconciliaron y llamaron a la flor Copihue, que es la unión de los dos nombres y en estos tiempos la flor nacional de Chile.

Se puede navegar en los mares de tinta derramados por amor. Hay quien recorrió mundos y erigió maravillas simplemente por estar enamorado. Shah Jahan, emperador mogol de la India, inconsolable ante la pérdida de quien fuera su gran amor construyó el Taj Mahal, una edificación de admirables e inconfundibles formas, hoy, patrimonio de la humanidad. Mucho antes que él, Nabucodonosor II resuelto en demostrar su amor, ordenó la construcción de una de las siete maravillas del mundo antiguo: los Jardines Colgantes de Babilonia. La musa de aquella obra curiosamente llevaba por nombre Amytis.

Pero el título de estas palabras es el “Amor y otros demonios”. Sobre estos últimos también tengo algo que decir. Por ejemplo, ese íncubo que llamamos miedo. Un germen que apolilla nuestros sentimientos y nuestros actos. El miedo no es precaución. El miedo es un sentimiento infundado. Se teme lo que no se conoce. Tan villano como el que más, el miedo limita nuestras acciones y nuestros logros. Nos lleva al prejuicio. Por miedo se espanta, en más de una ocasión, al amor. Por miedo se portan armas. Por miedo se encarcelan inocentes. Irrespetamos principios, valores y opiniones por miedo. Por miedo vivimos aislados sin disfrutar mucho de lo que la vida nos ofrece. Por miedo vivimos en ansiedad y cerramos los caminos a la felicidad.

Hoy tengo que decir que prefiero el amor sobre todas las cosas. Creo que sirve de panacea y aunque nos ciega, es una invidencia deliciosa que nos conduce al arrojo, a grandes empresas y al éxtasis; destila nuestro espíritu para extraer el mejor sumo de nuestras almas y nos ayuda a propagar nuestras buenas intenciones.

Es un gran refugio el amor, sin necesariamente encarcelarnos. Si no es correspondido, no deja de inspirarnos. Pero cuando lo es, entonces la inspiración se torna en una herramienta para la acción. Enamorémonos sin miedo.

martes, 18 de diciembre de 2007

Siempre hay alguien que se encarga de decir las cosas en la justa medida, en síntesis perfecta. Alejandra Pizarnik lo ha dicho mucho antes que nosotros. Parece haber vivido todas las posibilidades que desencadenan letras...

COLD IN HAND BLUES
"y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo"

CARENCIA
"Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas"

MENDIGA VOZ
Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.

En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.

lunes, 17 de diciembre de 2007

otro intento

Parrafo 1
El instrumento que nos empeñamos en mirar cada cinco minutos, me dice que el tiempo se diluye sin pausa en corriente incontenible. Ese tiempo maravilloso. Esa vida que poco podemos alargar. Esas memorias desbocadas por el cause de nuestra existencia.
La menestra de la vida no concuerda con la eternidad. Y en esa disyuntiva confronto el instante fugaz con una interrogante desesperada, en un reclamo vano a la inmensidad: ¿A dónde irán a parar todos mis recuerdos? ¿Y este presente que se acaba de esfumar? ¿Quien lo recordara ? Y en mi ausencia, ¿quien podrá recordar tu belleza y el amor que nos unió? Vuelvo a echar una mirada al reloj. No hallo explicación y otra memoria se escapa en la corriente caudalosa, hacia el despeñadero del olvido. Nueve y cuarenta tres de la mañana: ¿Acaso alguien se acuerda?

sábado, 15 de diciembre de 2007

Revelación

Nunca fui supersticioso. Trato de no pisar las líneas que se encuentra uno mientras camina por las aceras. Jamás paso por debajo de una escalera. Evito los espejos rotos y cuando brindo con una copa de lo que sea, miro con insistencia a los ojos de los otros.
Solo por precaución trato de no tentar la mala suerte. Digámoslo de otra manera: evito el riesgo. Ahora, por probabilidades y posibilidades, semanalmente y cuando la suerte me lo permite, apuesto algo de dinero en la lotería. Casi nunca le juego a los caballos.

Recientemente conocí a alguien. Realmente fue un reencuentro. Que buena suerte. Una grata casualidad. Antes, cuando la veia en otras ocasiones, me parecía como extraída de la mitología. Una verdadera revelación. Cada vez que la observaba parecía que ni siquiera tocaba su propio camino. La contemplaba etérea en su sonrisa perfecta. Y sus ojos… ah sus ojos. Capaces de cambiar el destino de cualquier hombre que se detenga por un instante y se imagine en ellos. Menos mal que esta vez no lo dejé a la suerte.
Leo con estupor como el mundo de las palabras sustituye en intersticios aquel otro de los actos. Las palabras se adueñan del significado. El obrar ya no es más; la palabra redefine la conducta y la moral. El actuar, independientemente de la implicación, debe verse ahora a través de un grupo de silabas malditas. Estamos ante la tiranía oficializada del eufemismo.

Por ejemplo, el congreso de los Estados Unidos, debate si envolver la cabeza de un ser humano con papel plástico e insertarle agua para crear la sensación de asfixia equivale a una tortura. Aparentemente hay ciertos aspectos técnicos que pudieran convencernos de que no lo es.
Suponemos que esta enjundiosa cuestión requiere el más comprometido de los análisis y la colaboración de la mayor erudición. Es, obviamente, un asunto de difícil trámite. Dificilísima comprensión no apta para que el vulgo la resuelva. Es el tipo de investigación que sólo pueden resolver lumbreras y pilares de la comunidad como en efecto son los miembros de la elite política norteamericana y sus asesores.
El nombre de la técnica sujeta al escrutinio de los congresistas es una joya. En ese inglés ideal para la publicidad y la venta se acuñó como "water-boarding". Traducido al español significa “el subir del agua”. La mecánica del acto consiste en colocar la cabeza del sujeto a un nivel mas bajo en relación a sus piernas, es decir, como estar acostado en subibaja con la cabeza más cercana al piso. El agua que se introduce en la envoltura plástica previamente colocada va ocupando lentamente el espacio que debiera quedar para respirar. El sujeto queda entonces bajo la impresión de que se ahoga. Es eso acaso una tortura, se preguntan los entendidos. Casi la mitad de los miembros del congreso piensa que no. Que como método para persuadir a una persona bajo interrogatorio es un recurso útil y práctico. De hecho, hay quienes convencieron a gran parte de todos los representantes de que el método funciona y salva vidas.
Por eso no merece ser denominado tortura. Por ello requiere el destacado estudio de tratadistas y doctores. Por eso se requieren miles de dólares en copias e investigaciones. Por eso el congreso, en un severo y agudo análisis, trata de determinar si “water-boarding” es inhumano o cabe dentro de lo que llaman “enhanced interrogation”. Después de todo ni siquiera usan agua hirviendo.

Qué de malo puede tener que cualquier hijo de puta crea que se asfixia. Es obvio que la sensación de asfixia no es igual a que le arranquen las uñas o le achicharren los testículos con descargas eléctricas. Mucho menos a que le golpeen repetidamente a uno el área baja de los riñones para no dejar muestras de la visita de un adusto interrogador.
El “water boarding” es tan humano como los “casualties of war” y tan razonable como el “collateral damage”. Aunque sospecho que no tan civilizado como los “non lethal weapons”. Que importa que el Santo Oficio haya utilizado en sus interrogatorios durante la inquisición procedimientos similares. O que la Compañía Holandesa de las Indias Orientales haya echado mano al método para aleccionar a los agentes de su homóloga británica; o que los kempeitai japoneses o la GESTAPO nazi la hayan practicado. Naahh. A quien se le puede ocurrir que valerse de semejante herramienta constituye un delito contra la humanidad cuando lo usan los norteamericanos. Seguramente se trata de la nueva y más divertida atracción de "Wet&Wild" Después de todo son solo cinco minutillos bajo el procedimiento. Luego te preguntan y si quieres, tu contestas.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

El convencimiento fue tal que pude liberarme en un instante. Sucedió una noche de truenos. La iluminación, no precisamente del cielo, azotó mi imaginación. Comencé a entender que los sentimientos puros pueden más a favor de otros que de uno mismo. No es cuestión de quererse menos. Es cuestión de no hace sufrir a otros más, aunque parezca que algo perdemos. Es cuestión de aliviar a quienes queremos, aun a costa de nuestro propio sacrificio. Sin importar la razón.
Hoy quisiera que todo fuera distinto. Pero parte de la iluminación que irrumpe en la conciencia destaca el saber que hay cosas que no le corresponde a uno cambiar. No se puede ser un intruso en circunstancias ajenas. Excepto por el tirón de un reclamo particular. Entonces, ponemos a prueba nuestra prédica.
Las pérdidas siempre duelen. Y cuando se ama con intensidad duelen más. Pero en la vida todo pasa. Y que puede ser mi sufrimiento sino un grano de arena que aguarda tranquilo e impávido por su turno de pasar al bulbo del otro extremo en el transcurso del tiempo. Hoy descubro que mi felicidad ocurre en presente y pasado. Que es imposible que ocurra a futuro por la incertidumbre que representa el minuto más próximo. Que mi felicidad es una suma de detalles, pretéritos y cotidianos. Instantes memorables que satisfacen y encubren cualquier dolor. Hoy siento felicidad porque sé que su incomodidad y sufrimiento ya no dependen de mi.