lunes, 3 de mayo de 2010

El dios que no lo sabia todo


La Estación de Ferrocarriles de Chamartin se encuentra al norte de Madrid. Bulle con la presencia de tránsfugas y pasajeros que no se distinguen en eso de llegar a un destino. En Chamartin, (que adopta el nombre del barrio que ocupa) llegan y salen casi sin detenerse, vagones y locomotoras que recorren gran parte del Noreste de Iberia. También converge el Metro, (valga la redundancia)bastante varios metros bajo tierra. Es una telaraña de vías muy bien servida con puntualidad y eficiencia. Desde allí llegaría en viaje nocturno de 7 horas a Barcelona. Pero esa es otra historia.
La que quiero contar tiene que ver con el ejercicio sibarita de recompensarme con un placer (uno o dos realmente).
Verán, cuando uno viaja, debe hacerlo con la ingenuidad de un niño bien educado y la curiosidad de un gato precavido. Debe uno observar todo lo que se puede ver, palpar todo lo que se puede tocar y saborear todo lo que se puede probar. Y digo “puede” con el entendido de que lo que se mire, se toque y se pruebe no nos haga daño al cuerpo ni al espíritu.
Aclarado el punto y de regreso al hedonismo consustancial a un viaje como este, les narro que hubo un instante donde miraba a dos chicas -era posible verlas, inevitable observarlas pero poco probable palparlas- que consumían dos tazas de un espeso y aromático brebaje. Ese -me dije- ya lo veo, me falta palparlo y saborearlo. Fue así como, previa una liviana y respetuosa introduccion, di con una taza humeante, espesa y fragante de chocolate. Me la invitaron Conchita y María José. Yo agradecí genuinamente. Mi tren partía a las once de la noche. Las chicas se marcharon no sin antes cruzar palabras amables. Y ahí estaba yo: dispuesto a observar, palpar y saborear lo que me dejaron aquellas damas. Una taza de viscoso y delicioso chocolate. No sabía el generoso dios maya Kukulkán -quien obsequió el cacao a sus acólitos- que miles de años después, no uno de sus devotos, sino yo, estaría frente a un pocillo ardiente de su aclamado agasajo.

Barajas de Richard







Hace algo más de un mes decidí tomar un avión a Madrid. A un cuarto de siglo de ausencia, no imaginé lo que encontraría. Lo antes visto y leído realmente no se ajustaba a esa realidad fabulosa que estremeció mis sentidos en esta ocasión. En mi primer viaje tenía veinticinco años. Hoy, casi a mis cincuenta, hay mayor agudeza para disfrutar ese país. Mis sentidos se deleitaron con renovado interés por una observación mucho más acuciosa. Eso derivamos del viajar y este caso no fue la excepción. Fue una experiencia que atesoraré hasta el fin de mis días, sin implicar ni por un instante que no regresaré.

El trayecto a España, una vez oculto el sol, equivale a una sinuosa noche de insomnio. El desagravio al trasnoche comienza con la llegada a un aeropuerto internacional que recibe más de cincuenta millones de pasajeros al año. Sus instalaciones modernas -y no menos que espectaculares- son obra del arquitecto Richard Rogers, un profesional fuera de serie, responsable de la corriente conocida como Arquitectura High Tech y quien también perteneció al equipo que diseñó el no menos famoso Centro George Pompidou de Paris. El Aeropuerto de Barajas es el prefacio perfecto a un país del Viejo Mundo lleno de vitalidad que a pesar de sus asentamientos urbanos antediluvianos palpita con rejuvenecido vigor.

miércoles, 28 de abril de 2010

Antes que llegue mañana...


Before It Is Too Late

If you have a tender message,
Or a loving word to say,
Do not wait till you forget it,
But whisper it today;
The tender word unspoken,
The letter never sent,
The long forgotten messages,
The wealth of love unspent-
For these some hearts are breaking,
For these some loved ones wait;
So show them that you care for them
Before it's too late.

martes, 27 de abril de 2010

Días más felices... quiero.




Me gustaría despertar una mañana y saber que todo es distinto. Que ya el verbo no conspira. Y que la entraña del pensamiento no acoge dudas amargas. Quisiera tanto… quisiera tanto.

domingo, 7 de marzo de 2010

"A mighty pain to love it is,
And 'tis a pain that pain to miss;
But of all pains, the greatest pain
It is to love, but love in vain."

Catallus

martes, 2 de febrero de 2010

Punto Final

La opinión pública es un barril de pólvora que aguarda porque alguien le encienda su mecha. Las cataratas de tinta derramada con el explícito propósito de regañar a un gremio es la última versión de un intercambio de información sin recato y con tanta insensibilidad como la que se considere la peor de las imágenes que dio margen a la combustión espontánea.
De pronto, se beatifican lo estándares y se convierte en irredentos a aquellos que pecan de ser seres humanos. Una avalancha de piedras se les viene encima. Siempre es tan sencillo y raso defender lo que debe ser. Lo difícil es entender el porqué de lo que no se ajusta a la expectativa convencional. Lo difícil es ponerse en la otra orilla. Lo difícil es analizar sin emoción y con frialdad, inmunes al agua caliente del prejuzgo. Inoculación mediática sin parangón. Y al final, luego de rendidas las energías, quedan la resaca y los anonadados. Aturdidos todos porque un festival de mal gusto, de uno y otro lado, ha escamoteado lo que de algún modo, en un principio, nos hizo humanos: La solidaridad.

lunes, 1 de febrero de 2010

Haití y la Verguenza Ajena.

Es curioso. Una periodista, que otrora sostuvo una relación amorosa con un médico, ha causado revuelo cuando denunció, socolor de indignidad, la divulgación de una serie de fotos que muestra parte de un equipo de galenos que fueron a la desdichada República de Haití a brindar mucho más que primeros auxilios.

La periodista arremete contra los doctores por su insensibilidad al posar o tomar las fotos. No es casualidad que uno de los fotografiados fue su pareja y que la relación no culminó en buenos términos, según trascendió en la prensa. No al momento de las fotos, sino antes. La información fue suministrada en un periódico que ha dado tinta y papel a raudales a la controversia. Surge además del mismo periódico que, una vez se verificó la relación de la periodista y el médico, la periodista no pudo ser contactada para expresarse al respecto y aparentemente no ha querido manifestarse en la prensa, como hizo antes, antes de que se supiera que uno de los doctores habia sido su pareja. Esto, de alguna manera matiza, el análisis sobre las razones que pudo haber tenido la joven periodista.

La queja de la comunicadora expuso la existencia de las fotografías y su indignación por ellas estableció el tono del debate y la opinión pública con una lamentable baja: la reputación de una clase profesional indispensable para brindar ayuda a los haitianos.

Las fotos realmente dicen muy poco: un médico con una segueta muestra la herramienta como tratando de consolarse a si mismo, ante la falta de equipo, para cortar un tornillo utilizado en un paciente. El cuerpo de una víctima semidesnuda, luego de ser tratada y sin que su rostro pueda ser identificado; varias fotos de médicos con su tradicional uniforme verde (dudo que ante las circunstancas hubieran podido cargar con su ajuar de invierno) posando risueños con uno que otro vaso o botella de cerveza y otras fotos de médicos sosteniendo rifles y escopetas pertenecientes a soldados dominicanos que de paso, también posan en la foto. Dicen muy poco las fotos. El qué, cómo, cuándo, dónde, quién, cuál y porqué no se desprende de las mismas y mucho menos de la expresión de la periodista. Si las fotos son feas. Carecen de valor creativo e incluso estan realizadas con muy poco gusto. Sin embargo no encierran la insidia ni la mofa. Estas son producto más bien de una posición de la periodista que decidió, a través de su análisis desinformado, endilgarles dichas características.

La columna de la periodista por alguna razón ocasionó que se interpretaran las fotos como una mofa y una desconsideración, por parte de los médicos, en un momento de tan terrible dolor. Nada dijo de las jornadas sin dormir y con poco alimento; la incomodidad y la falta de equipo y también hubo silencio sobre las vidas rescatadas y aquellas que no tuvieron tanta suerte a pesar de los esfuerzos. Y no podía decir nada sobre ello porque no le constaba de primera mano. No consultó fuentes ni verificó la información que solamente entró por sus ojos. Apuesto que tampoco pudo imaginar el descrédito que ocasionó su columna, matizada por el despecho, a toda una clase profesional. Tampoco pudo predecir las consecuencias a las que expuso a unos pobres soldados dominicanos. Mucho menos pudo figurarse que probablemente hay pacientes agradecidos cuyas vidas serán un poco mejor después de la intervención de los “pérfidos” médicos.

La joven periodista, a quien la inexperiencia ha traicionado, juzgó a unos profesionales que antes que nada son seres humanos. No entendió que la profesión médica es un sacerdocio así como el buen periodismo, ejercida por hombres y mujeres de carne y hueso. Que esos seres humanos fueron a una inhóspita y deprimente trinchera, no a mirar de lejos, sino a socorrer “metiendo mano”. Y que como seres humanos, a veces, actúan sin mayor consideración que un buen desahogo luego de momentos de mucha tensión. Se de otros profesionales que clamaron por ser sacados del lugar porque no soportaban la situación en Haití. De esos posiblemente nunca se hable. Pero sin embargo, se ha desacreditado a un gremio que fue a hacer lo que hay que hacer cuando la responsabilidad profesional y la solidaridad humana lo exigen. Es mi particular opinión que los médicos concernidos poco tienen de que avergonzarse.

Por mi parte, alzaré mi copa y brindaré por ellos, por cada paciente que recibió su desinteresado socorro y por los periodistas con discernimiento. En cuanto a la comunicadora, creo que sin mucho interés contemplaré su portafolio titulado “El poder de la semana” según divulgado en http://www.youtube.com/watch?v=rhB4BG1I65c. Salud.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Hoy






Hoy, iría al psiquiatra si no fuera por el espanto que me causa un posible diagnóstico de locura incurable, y a pesar de ello, se empeñe el aludido en medicarme.

Hoy, puedo idearme todas las excusas posibles para afrontar el día de mañana, rindiéndome a la rutina, sin siquiera intentar alimentar mi corazón con una experiencia única.

Hoy, puedo criticar. Lamentarme por todo lo que quise ser y no he sido, y perderé el valioso tiempo de vivir con intensidad lo que soy.

Hoy, puedo cuestionarme por qué quiero a quien quiero; perder el tiempo escudriñando otra vez, sin darme cuenta que querer como quiero es el presente que siempre anhelé.

Hoy, puedo sentarme y no hacer nada; dejarme ir con el tiempo, en vez de cabalgar y hundirle las espuelas de mis ganas a esta vida que no es ni ayer ni mañana, que es solo… hoy.

martes, 24 de noviembre de 2009

Arístides Chavier


Arístides Chavier fue un prominente compositor y pianista puertorriqueño. Un creador sin duda. Pero esa es otra historia.
Ahora es el nombre de un caserío o residencial público, de esos que marcan la estirpe. Un lugar donde los problemas no se acaban pero empiezan. Esta es la historia.
Jóvenes y niños del residencial Arístides Chavier crearon una película rudimentaria pero acertada; una historia ficticia basada en la vida real. En esa vida real que conocen muy bien y en la que por décadas les ha tocado vivir. Han creado un cortometraje de diez minutos en el que revelan cómo se bate el cobre en muchos lugares de nuestro Puerto Rico. Gústenos o no, lo cierto es que nuestro país no se aleja del cortometraje. La violencia nuestra de cada día existe, está ahí y es una variable que debe manejarse para bien o para mal, mas nunca obviarse. De eso trata el cortometraje. Ese es el mensaje y no hay nada de malo en divulgarlo y mucho menos que quienes lo divulguen sean precisamente los que se tienen que calar el estilito de vida porque para muchos de ellos, como regla general, no hay de otra.
El resultado de esta empresa casual ha sido una censura férrea por la misma razón de siempre: la equivocada.
De pronto se habló de un operativo de las agencias de servicios sociales para castigar a los padres; se contempló la necesidad de hacer pagar a los culpables de que nuestros jóvenes se degeneren haciendo películas tan violentas. Se dijo de aplicar una ley de protección de la niñez porque los menores estuvieron expuestos a lo que hace daño.
A nadie se le ocurrió celebrar la vena creativa y emprendedora de estos muchachos que tiene frescura y verdor suficiente como para encarrilarla hacia manifestaciones artísticas sublimes y maduras. Los que tienen la obligación de hacerlo no reconocieron el germen ni entendieron el instinto creador. Solo se vieron en el espejo de lo que no quieren ser. Solo pudieron ver la caracterización, mas no entendieron el mensaje. Que lástima.
Todo esto me recuerda a dos chicos de otros tiempos y otros lugares: Francis Ford Coppola y Robert Rodríguez, creadores de dos cintas que son paradigma en la cinematografia norteamericana: El Padrino y El Mariachi respectivamente. A Coppola y a Rodríguez, luego de retratar y divulgar la violenta realidad de sus respectivas comunidades y cepas, les dieron todos los recursos para que produjeran más. A los nuestros los amenazamos con llevarlos al reformatorio. Mire que hay que ser isla!
La fiebre amarilla se desató en los titulares. Las cuartillas parecían reclamar en loco parentis (mucho énfasis en loco). ¿Quién es el responsable de tanta venenosa violencia? Los medios hicieron su parte. Y los funcionarios de gobierno la suya. “¿Quién mató al Comendador? / Fuenteovejuna, Señor / ¿Quién es Fuenteovejuna? / Todos a una, Señor.”
A nadie se le ocurrió que la recreación filmada constituía una tregua en aquellos lares. Que la realidad cotidiana se denunciaba en un testimonio pueril muy honesto. Y que durante la grabación de las escenas, los jóvenes estaban trabajando. Actuando. Creando.
Pero los chicos de Arístides Chavier no se han amilanado. No tienen tiempo para lamentarse porque en Aristides Chavier la vida y el futuro siempre estará en juego. Así que solucionaron el asunto y en contestación a toda la crítica mediáticamente exagerada crearon otro cortometraje muy retador. Un desafío para que se les reconozca. Una pena empero, porque esta Isla además de no querer entender, tampoco le gusta el reto.

domingo, 22 de noviembre de 2009

A Red Revuelta...



Una red social es eso. Una red que algún pescador lanzó para capturar seres gregarios incautos, quienes por alguna extraña razón desean socializar con el menor esfuerzo. Se los digo yo que me confieso usuario (así como quien encierra un vicio muy privativo) no de ahora sino de hace mucho tiempo, cuando aun la internet no se había convertido en este indómito océano de información.
En mi caso la atracción por la internet comenzó por su carácter de fuente de indagación, allá para finales de los ochenta. Se buscaba bibliografía para propósitos académicos. Años más tarde la telaraña evolucionó. Y el cambio introdujo todo un universo de posibilidades. Desde cómo armar un rompecabezas hasta cómo construir una bomba atómica. No sin antes pasar por los sitios de metafísica, mitología paranormal, pornografía y seudociencia. Quizás lo anterior es la mayor virtud y mayor defecto de la internet: esa amplitud desbocada que aparenta darle cabida a todo. No es extraño que a quienes deambulan en esos mares se les denomine internautas. Algo así como los argonautas que fueron a Colcos, en pos de un vellocino de oro. Y entonces surgieron las redes sociales. Facebook por ejemplo, de la que ¿me honro? en ser parte.
En estas redes sociales usted le puede seguir el tracto a una humanidad empeñada en convertir sus vidas en un asunto público. Cada instante, preferencias, causas, cada reunión familiar, desengaños y hasta la burla se puede pulsar a través de –en este caso- facebook.
He visto mares de gente sincronizar su existencia al texto cibernético que los delata. Como si de pronto todos rehuyeran a la privacidad. Curiosamente, se mantiene un grado de individualismo que miro con algún recelo. Yo, yo, yo… y mis amigos. Los comentarios, los retratos, el convite y la agenda abierta de cada quien y cada cual. Pero desde lejos, y a veces tan poco real. Por ello le llaman la realidad virtual. Virtual como adjetivo: Que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en oposición a efectivo o real. (Citado del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.)
Socializar en una comunidad virtual sin necesidad de usar ropa pero virtualmente con nuestras mejores prendas. De eso se trata, o al menos así se utiliza la red social. Un regazo electrónico y frio que poco a poco nos va desarraigando de la verdadera comunidad. Es la desintegración paulatina de algunos. Es, sin más, la construcción de un mundo ideal, pero virtual. Es más fácil enterarse de lo que hizo o dijo un “amigo” que coincidir con una mano amiga. Es más simple confundirse y solidarizarse con una causa electrónica en un “click”, que acudir a una marcha, levantar un cartel con un mensaje de protesta o sencillamente presentarse a brindar el auxilio.
Hay quien mira la red con desdén para saciar unos minutos de aburrimiento. Estos quizás están salvos. Pero para otros, la red social es ese espejo que lleva al otro lado. Al lado que no se tiene pero que se añora y a la misma vez cuesta tanto alcanzarlo. Esos y aquellos que medran sobres estos cándidos, es la parte que más me inquieta.
Es la red. Ya no social. Puramente red. Eso que nos atrapa como a peces que de alguna forma serán devorados por los que entienden este entramado. Los que a ciencia cierta saben la diferencia entre lo virtual y lo real.

viernes, 20 de noviembre de 2009


¿De qué se compone la tristeza?
Acaso llueve desde las entrañas.
Lleva nombre propio, o será más bien común.
¿Será el nimbo de nuestra existencia?
¿De qué se compone la tristeza?

Por unas gafas


Sorprende leer un titular que de algún modo define los tiempos más terribles del consumismo. Publica un diario puertorriqueño el acontecimiento de un robo a una reconocida tienda por departamentos. El objeto de la osada apropiación: unas gafas.
Una pareja dio el gran golpe con tan mala suerte que fue sorprendida minutos después. Sin embargo, este par estaba dispuesto a vender muy cara su detención, lo que ocasionó el forcejeo clásico autoridad versus delincuentes. En el consabido pugilato se oyó al caballero ladrón gritarle a su leal compañera de fechorías ¡Huye!
Ladina por demás, la mujer obedeció al pie de la letra las instrucciones de su compañero caco (no es un apodo en este caso) y puso pies en polvorosa en un vehículo bastante nuevo y muy digno para la huida. Bien ganada tiene la reputación el manufacturero del automóvil, pues la mangante logró escapar en una unidad marca Toyota, no sin antes regalar una cuota de daños y ganarse una aceptable crónica dedicada a sus quince minutos de fama. Como nota luctuosa se reseña que a la mujer evadida la acompañaba un niño.
Un par de gafas y el deseo de poseerlas. Aquí es donde llueven las preguntas. ¿Qué sucede en la cabeza de los protagonistas? Bajo qué hechizo encuentran el arrojo de tomar las gafas y el brío de, una vez pescados, huir a toda maquina jugándose la vida de otros y la propia ¿Qué mágica atracción desatan los anteojos para el sol? ¿Acaso les permiten transitar entre las oscuridades de alguna otra dimensión?
El chico. ¿Qué sintió el niño? ¿Iría llorando e implorando que terminara la osadía? O habrá vivido el suceso como una aventura de su consola de videojuegos? ¿Sabrá a qué grado le empeñaban la vida por unas gafas? Por unas gafas.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

"A Mercedes, por supuesto"


















Por algún momento me gustaría que la Voz de todas las mujeres se pareciera a la de Mercedes Sosa. No digamos a su timbre, sino a su Voz. Esa que divulga y alerta sobre todo aquello que, por injusto, nos convida a cambiar el modo en que vivimos. La Voz que narra el evangelio de la dignidad. La que por inmortal evocamos como un eco y tarareamos en las conciencias a modo de credo. Mercedes Sosa tan aborigen, tan ella. “La voz que es un símbolo de libertad” (parafraseando el oportuno comentario de Fabian Matus).

martes, 3 de noviembre de 2009

Almeida


Curiosidad por la historia es lo que me llevó a conocer –enterarme al menos- sobre la figura de Juan Almeida Bosque, el cubano revolucionario que hace unos meses se tendió en las banderas de la memoria, esas que identifican la causa. Almeida Bosque, falleció luego de sortear tantos otros peligros.
Encontrarme con su rostro de ochenta y dos años, con cara de abuelo, fue una invitación a buscar qué había tras cada uno de los surcos en su faz. Pronto encontré en un ejercicio de arqueología cibernética, decenas de fotos suyas. Almeida rejuvenecía ante mis ojos y las historias de sus proezas me condujeron a los portales de su carácter. Negro y delgado; ojos iluminados; bigotudo desde siempre, a veces de rostro barbudo y, por supuesto, siempre barbudo de corazón, cuando la barba se interpreta dentro de los márgenes que conducen a esas estampas de la Revolución Cubana, tal y como fue divulgada entre tantos impresos alrededor del mundo.
En su caso, emblemática es su frase más rotunda e histórica. El grito que le ha valido entrar en muchos libros de historia: Aquí no se rinde nadie! La frase llana y concisa fue pronunciada en ocasión de una emboscada, cuando como es de imaginar, las apuestas no favorecían jugarle a la vida. El azar, la suerte o el destino, como le quieran llamar, desbancó a la casa, y al final Almeida viviría unos largos ochenta y dos, y seguramente vivirá otros tantos en la memoria de su país. Por supuesto, mientras sea el propio pueblo cubano quien transcriba su historia.

miércoles, 28 de octubre de 2009

¿qué es la vida? un frenesí. ¿qué es la vida? una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

viernes, 2 de octubre de 2009


2016, Río y todos esos círculos que delatan algarabía. Allí estuve producto de mi suerte y alguna otra condición. Enterarme que los Juegos Olímpicos los celebrarán en Rio de Janeiro me hace feliz… Y como dice ese hombre con aire de tipo común, Luis Inacio Lula Da Silva “"Es hora de paliar este desequilibrio”. A penas me acabo de enterar y concurro con ese carioca que lleva en su rostro los surcos que deja la patria, no sin antes haberlos sazonado con algo de cachaza.
Recuerdo con toda fidelidad mi primer y (espero) no ultimo viaje a Brasil. Me acompañaba una enciclopedia de experiencia, bondad y otras virtudes. Y por supuesto, en el talle de mi cuerpo las incongruencias típicas de la juventud, mezcladas divinamente con la curiosidad infinita. Allí conocí al Corcorvado. (también Corcovado, pero prefiero el primero). Petrópolis quedaba a unas cuantas millas. Y toda aquellas playas, que vistas desde el Pao de Azúcar, no dejaban dudas de que Dios, el G. A. D. U. alguna vez merodeó entre la mar y la arena y decidió esculpir el paraíso a la imagen y semejanza de la belleza. Copacabana, Ipanema y Leblon eran el regazo para cualquiera que se creyera eterno. Y eternos son los Juegos y las proezas que los atletas realizan. Si el destino volviera a ser bueno conmigo… que me lleve a Brasil en el 2016

lunes, 8 de junio de 2009

Punto y Seguido

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Yo, solo le brindo a la sentencia anterior alguna consideración cualificada. Para mi no puede ser de otro modo dado el curso de los acontecimientos en el pretérito aludido. Prefiero, sin embargo, insistir en que todo tiempo presente es mejor –sí, a diferencia del pasado- pues es en este instante cuando existe la oportunidad de decidir correctamente.
Lo antes dicho viene a cuenta de un viejo asunto pendiente –de alguna manera engavetado en el cajón de los remordimientos- que me persiguió solapadamente desde la fecha en que inicié la costumbre de hacer inventario. En aquel momento (que no era pasado en ese instante aunque ahora sí) decidí correctamente realizar un “severo ajuste de cuentas” con lo vivido. El asunto pendiente de referencia se vertió prístino entre mis consideraciones. Y recordé mis obras insidiosas y la perfidia de mi conducta. Obré como el ignorante que -como muchos- da la espalda a la sensibilidad. Por eso, es difícil tragarme aquello de que todo tiempo pasado fue mejor. Por mi modo de pensar y actuar el mío no lo fue. Sin embargo hoy quiero acabar con todo eso. Quiero, de algún modo, corregir el karma y reafirmar que todo tiempo presente es mejor.
Aunque prologado ininteligiblemente (porque solo me interesa que tú y yo lo entendamos), celebro que después de treinta años y próximos al emblemático reencuentro de nuestra promoción, podamos mirarnos de hombre a hombre y saber que entre tú y yo no quedan ni existirán asuntos pendientes. Quiero decirte además que lamento muchísimo no haber tenido la sabiduría para aceptarte como siempre fuiste. Y que en lo sucesivo, en nuestro próximo tercio de vida que ya irrumpe inoportuno, deseo con honestidad extenderte mi amistad y desearte que, de lo que la vida ofrece te corresponda lo mejor.

viernes, 29 de mayo de 2009

Hasta Luego M. O. H. H. B. B. F.

Lo triste no es que haya fallecido sino que lo hizo cuando muchos lo sabíamos inmortal. Siempre es bueno ser coetáneos con figuras indestructibles. Lo velaron en un lugar que llaman “Los pasos perdidos”, nada inverosímil si se considera que nació en “Paso de los Toros”. Alguna broma de la vida habrá en todo esto. En su palabra escrita existía un protocolo para vivir que nunca nadie nos enseña.

Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, uruguayo, liberal y altruista llegó a mi vida en la mano de una buena amiga -generosa ella también- y se fue en el año preciso en el que las advertencias provenientes de sus ideales, se convertían en una dolorosa realidad tanto para los que soñamos utopías como para los que piensan o actúan como si la vida no valiera nada.

Fueron sus versos sencillos y cotidianos, expresados del modo más asequible lo que me convenció de seguirle “los pasos” aunque para ese entonces mucho había caminado Don Mario. De hecho, casi todo lo que leí de su obra más que pasos eran huellas. Le fui conociendo poco a poco, aunque valga la redundancia, muy poco. A penas conozco alguno de sus poemas y cuentos. Pero los que leí me mostraron su rostro y alma. Poeta y cuentista de todos, Don Mario.

domingo, 29 de marzo de 2009

Hay que seguirles la pista

De entrada parecerían los miembros de una de esas familias en las que ninguno se asemeja. Más bien parecen adoptados. Y seguramente lo son. Se trata de un grupo arrojado a quien la familia editorial Terranova le publica un muestrario de su talento -a través de breves relatos- que delata la verdadera intención del grupo. Ocho personas de distinto bagaje y personalidades contrastadas, que como las buenas pandillas conspira para asestar su próximo gran golpe, y a pesar de las diferencias en estilo y de género están determinados a vivir del cuento.

Por mi parte ha sido un privilegio haberles encontrado, haber estrechado sus manos y adherirlos a esa lista de personas a las que les sigo la pista.

viernes, 13 de marzo de 2009

Aun con el firme propósito de marcharme, nunca lo hice. No hacerlo fue un testarudo argumento con el que busqué confrontar al destino. Desear saber el “cómo sería” fue una cuestión excluida a la entrada de mi determinación. Sencillamente quise encallar y más luego quemar la nave. Preferí el embate de las olas. Ver las heridas que la marea provoca en su eterno arranque sinuoso. Ahí, firme. Y aguardar la pleamar, hasta que aquieta. Entonces trazar una ruta como un lobo de mar, guiándome por las estrellas, en la instrumentación divina; con la cartografía sincronizada en cada latido, en cada respiro. El Norte siempre lo tuve presente: Esperarte

viernes, 23 de enero de 2009

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache carne y ropa.
¡Ay, mis camisas de hilo!
¡Ay, mis muslos de amapola!
Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.

*

Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!

(Lorca)

lunes, 27 de octubre de 2008

Luna


Hay ocasiones que salimos como locos en busca de aquello que tantos otros con mejor fortuna encuentran. Vamos de ingente faena desguazando dragones y obstáculos para encontrar que a veces lo que nos arrastra es la anodina definición de la ilusión.*
(*Imagen formada en la mente de una cosa inexistente tomada como real …)

martes, 21 de octubre de 2008

Todos los días.

Difuminada y gris recala la mañana, hasta tornarse azul. El horizonte como una esperanza: a lo lejos. Y cuando avanza el día, el fragor y el calor se confunden…pero no son lo mismo. Luego llega la tarde, como un otoño inexpugnable, en un presagio de penas y amarguras. Y al hacerse la noche, oscura y profunda, te ves en el espejo de la soledad; sin ninguna estrella.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Y se disuelve uno en ese aceite que es la vida. Sin importar la sustancia. Sin remedio y un tedio que parece eterno. Un instrumento a medio tocar, y que existe sin quebranto, o sin importar el padecimiento de ello. Pero a pesar de lo anterior y de todo lo demás, vuelvo a repetirme –sin saber por qué, sin indagar aun más- qué mucha falta me haces… y bendigo a quien te tendrá en sus brazos, porque no es sensato envidiar.

De gravedades y gusanos

Un día, la manzana se despertó sin el gusano. Y aunque la gravedad le seguía sujetando, de un impulso pudo elevarse una vez más.

lunes, 15 de septiembre de 2008

A Don Mario, con respeto.

Hace días que nada me mueve a publicar una entrada. Pero hoy he leído esta nota que merece ser divulgada por todos los medios sobre la Tierra. Trata el escrito sobre Mario Benedetti, quien ayer cumplió unos muy respetables ochenta y ocho (88). Y como uno cumple 88 una sola vez en la vida, a modo de tributo reproduzco íntegramente esta semblanza sobre el escritor:

Mario Benedetti vive adrede a sus 88 años

ABN
El 14 de septiembre de 1920, exactamente 88 años atrás, la esposa de Brenno Benedetti, Matilde Farugia, parió un niño en Paso de los Toros, Uruguay. Sus padres lo bautizaron a la usanza italiana con cinco nombres: Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia. Celebra su cumpleaños con su último libro, Vivir adrede, publicado este año. Una reflexión sobre la vida de los que aman y los que matan; de los que creen en Dios o le dicen 'adiós'; de los que abrazan y de los que oprimen; del condenado a muerte y de aquellos cuya existencia es la condena, para comprobar, a sus 88 años, que todo sigue igual en este 'viejo mundo'. El libro también critica al imperialismo y la globalización, así como la denuncia de la pobreza y la miseria, Benedetti no hace concesiones y continúa siendo el mismo irreverente de siempre A los dos años de edad hizo la primera de sus muchas mudanzas a Tacuarembó. Dos años más tarde, víctima de una estafa, la familia se trasladó a Montevideo, donde inicia sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo. En 1933 ingresa al liceo Miranda de donde su padre lo retira ya que lo obligaban a hacer el saludo nazi, y un año más tarde ingresa a la Escuela Raumsólica de Logosofía. Sus estudios secundarios fueron interrumpidos por problemas económicos y los finalizó de manera libre. Desde los catorce años trabajó en la empresa de repuestos para automóviles Will L. Smith, S.A. En 1945 Benedetti ingresó al equipo de redacción del semanario Marcha, y en 1954 es nombrado director literario. Permaneció en el semanario hasta 1974, cuando fue clausurado por la dictadura de Juan María Bordaberry. Al año siguiente se casa con Luz López Alegre, 'es que casarse con alguien que lleva la luz y la alegría en su nombre parece una buena inversión' dijo sobre su esposa, a la que había conocido desde que eran niños 'tardé 6 años en decírselo y ella un minuto y medio en aceptarlo'. En 1949 participa en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos en su primera acción como militante y recibió el Premio del Ministerio de Instrucción Pública por su libro de cuentos Esta mañana. En 1964 viaja a Cuba para participar en el jurado del concurso Casa de las Américas. En 1968 participa en el Congreso Cultural de La Habana con la ponencia 'Sobre las relaciones entre el hombre de acción y el intelectual' y se vuelve miembro del Consejo de Dirección de Casa de las Américas, entonces funda y dirige el Centro de Investigaciones literarias de Casa de las Américas, cargo en el cual se mantendría hasta 1971. Junto a miembros del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, fundó en 1971 el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, una agrupación que pasó a formar parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio desde sus orígenes. Benedetti fue representante del Movimiento 26 de Marzo en la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio desde 1971 a 1973. Tras el golpe de Estado del 27 de junio de 1973 parte al exilio en Argentina. Posteriormente se exiliaría en Perú donde fue detenido, deportado y amnistiado, para luego instalarse en Cuba, en el año 1976. Al año siguiente su periplo lo conduce a España. Durante diez años vivió alejado de su patria y su esposa, quien tuvo que permanecer en Uruguay cuidando de las madres de ambos. En 1980 se traslada a Palma de Mallorca. En 1983 se residencia a Madrid. Vuelve a Uruguay en 1983, iniciando su período de desexilio. A partir de ese momento Benedetti es reconocido mundialmente y empieza una época de homenajes y celebraciones oficiales. El cantautor catalán Joan Manuel Serrat graba el disco El sur también existe, sobre sus poemas; recibe el Premio Jristo Botev de Bulgaria; en Bruselas es galardonado con el premio Llama de Oro de Amnistía Internacional por su novela Primavera con una esquina rota; es condecorado con la Medalla Haydeé Santamaría por el Consejo de Estado de Cuba. Benedetti también recibió el Premio Morosoli de Plata de Literatura, entregado por la Fundación Lolita Rubial, de Minas, Uruguay; junto a otros cincuenta escritores, fue distinguido por el Estado de Chile con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral; el Premio León Felipe, en mención a los valores cívicos del escritor; el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana; y el I Premio Iberoamericano José Martí, entre infinidad de homenajes. Después del exilio ha sido investido con títulos Doctor honoris causa por diversas universidades, entre ellas la de Alicante, la de La Habana y la de Valladolid. La condecoración de mayor rango que ha recibido el laureado autor es la orden Francisco de Miranda en su Primera Clase, la más alta distinción que otorga Venezuela por aporte a la ciencia, a la educación y al progreso de los pueblos, impuesta en el Paraninfo de la Universidad de la República, en Uruguay en 2007, por el presidente Hugo Chávez, quien calificó a Benedetti como uno de los indispensables: 'Benedetti es uno de los indispensables. Nosotros sigamos su ejemplo, luchemos toda la vida'. En 2004 se presentó un documental sobre la vida y la poesía de Benedetti, titulado 'Mario Benedetti y otras sorpresas'. El documental, escrito y dirigido por Alessandra Mosca, es protagonizado por el mismo autor. Después de la muerte de su esposa, Luz López, el 13 de abril de 2006, se trasladó definitivamente a su residencia en el barrio Centro de Montevideo, Uruguay. Entonces donó parte de su biblioteca personal, al Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti de la Universidad de Alicante. Ha publicado mas de 40 libros y ha sido traducido a 20 idiomas. Su versátil producción literaria abarca todos los géneros, incluso famosas y emblemáticas letras de canciones, y suma más de setenta obras; destacan entre ellas sus recopilaciones poéticas Inventario e Inventario Dos, los cuentos de La muerte y otras sorpresas, Con y sin nostalgia y Geografías; las novelas Gracias por el fuego y Primavera con una esquina rota, sin duda su mejor obra en prosa.
(Segun publicado en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=72729, el presente artículo tiene o debe tener todos sus derechos reservados y se reproduce con la intención de que se lea se conozca o se acuda a su página original)

lunes, 28 de julio de 2008

KO...

“La derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece.” J. L. Borges.
Se dice que en Puerto Rico el deporte nacional es la política. Creo que no es correcto. En nuestro caso la política no es sino otro síntoma de la alocada circunstancia social que nos toca vivir. Es parte de nuestra enfermedad, y ya deberíamos darnos cuenta de cuan poco abona la política al bienestar de la comunidad. Somos un país disfuncional políticamente hablando y no estamos solos. A veces, bajo nuestra egocéntrica locura colectiva imaginamos lo contrario. Pero hasta en eso nos equivocamos. Somos parte de ese grupo de países que no ha podido refinar su proyecto Nacional. Y que conste, no se ha hecho porque falten herramientas.

Ahora bien, cuando hablamos de boxeo, entonces sí podemos precisar sin resquemor que estamos ante el verdadero deporte nacional. Nada apasiona más a un puertorriqueño que una buena reyerta en el cuadrilátero. Una pelea en la que se bate uno de nuestros campeones suele ser un evento casi tan importante como la víspera de un huracán. Dicho lo anterior, creo que la pelea de Miguel Cotto y Antonio Margarito merece un comentario.

De entrada uno debe aceptar que, como buenos puertorriqueños, nadie creería que alguien que se llame Margarito puede ganarle a un campeón boricua. Es parte de nuestra macharranería, pero supongo que el mentado Margarito ha puesto los puntos sobre la “íes”. Si no lo entienden, pregúntenle al amigo Cotto, que anda por ahí y cito, con “más chichones que un saco de cocos.” Gracias a quién: al innombrable, (Margarito, quien más)

Conozco infinidad de personas que abogan por la prohibición absoluta del boxeo, por ser violencia cruda y despiadada. Tienen razón en lo ultimo. No obstante, la gran mayoría de los pueblos practican algún tipo de arte marcial, particularmente los más civilizados. Con todo y el fundamentalismo religioso, sociológico y espiritual que existe, no de ahora, sino de época antidiluviana, llega uno a pensar que quienes proponen la eliminación del boxeo están lejos de conquistar al resto de los aficionados. Es más probable que un negocio millonario sobreviva a sus detractores. Es cuestión de probabilidades. Y si ese fuera el caso, es decir, que prevalecen quienes claman por la abolición del boxeo, de paso, se joden las putas. Por eso digo: es cuestión de probabilidades. Pero volvamos a Cotto vs. Margarito.

Soy un fiel admirador del pugilismo. Voy sin cortapisas en esto: el boxeo me encanta. Encuentro fantástico la habilidad de los boxeadores. Los movimientos, las fintas, la ofensiva y la defensiva. Por eso la contienda entre Cotto y el innombrable fue tan interesante. Durante los seis primeros asaltos Cotto hizo una demostración sofisticada y precisa ante el mexicano. Pero el mexicano resulto tan duro o mas que un cuero de conga, y del séptimo asalto en adelante fue el jalapeño más picante que el orgullo de Caguas haya probado jamás.

De hecho, tengo informacion extraoficial de que un conocidísimo restaurante mexicano no abrió las puertas al público el domingo ante las amenazas cursadas. Estas provenían de un grupo armado local, antes independentista, que ha perdido la inspiración por la lucha nacional, pero conserva intacta su afición al boxeo. Los facinerosos, como diría el generalísimo Creón Molina, amenazaron al manito dueño del restaurante con quemarle el establecimiento y de paso obligarían a la esposa hacer tortillas, pero no de las mexicanas.

Pero de vuelta a lo que nos duele, pude percatarme de algo durante la pelea: Cotto no castigó el cuerpo del rival como acostumbra. Algo me dice que quería noquear al contendor con golpes a la cabeza. Pero Antonio Margarito resultó ser un necio: no se dio por enterado y le aguantó cuanto manotazo le pegaron. Mírenle la cara. Su rostro fue acariciado en grado superlativo. Pero no se dio por vencido. En cambio la ofensiva del nuevo campeón, (sí, el innombrable) consistió en perseguir y golpear donde cayeran sus puños: Cara, hombros, brazos, guantes, cuello, oreja, cabeza, bíceps, antebrazo, ombligo, muslos, cachete, bemba (ahí dio bastante), nariz, culo…en todas partes. Como cuando uno ablanda un bistec, pues. Cotto respondía con combinaciones precisas y técnicamente correctas. Pero aparentemente, el hijo de la gran Tijuana ese, tenía mandíbulas de burro. Margarito aguantó todo lo que le pegaron en la cara, que fue mucho y bueno. Pero, por algún albur divino (que usualmente todos los que vivimos del Rio Grande hacia el sur apodamos cojones) pudo resistir. Y entonces con ese mismo albur (es decir, con los cojones bien puestos) sistemáticamente se dedicó a sembrarle guantazos por todo el cuerpo. Uff. Esos dos últimos asaltos fueron picosos. Fueron dos episodios propios de un interrogatorio zimbabwense. Ni durante el trujillato se repartió tanto coñazo. Tony, como le llaman los amigos, fue el mejor esa noche. Y en el boxeo ser el mejor solo significa algo: doblegar al contrincante a puro golpe. (De ahí que algunos “supremacistas” pidan a gritos la prohibición del deporte). Me pregunto si también exigirían con igual denuedo se proscriba a los políticos.

Si me preguntan a mi, solo me resta decir lo siguiente: Don Emilio E. Huyke solía decir que cuando uno grande bueno se enfrenta a un pequeño bueno, las probabilidades se inclinan a favor del grande bueno. Cotto ha librado solamente seis combates en el peso welter, división de la que se hizo campeón cuando arrebató el titulo a otro boricua, Carlos “El Indio” Quintana, en diciembre del 2006. Es decir, Cotto pelea en la división “welter” hace menos de dos años. En cambio, el nuevo campeón Margarito, pelea en dicha división con bastante éxito desde febrero de 1996. El hombre mide casi seis pies (5’11 1/2”). En otras palabras, el mexicano es un welter muy natural, contrario a nuestro ex campeón cuya estatura es de 5’7”. Ciertamente hay un gran número de boxeadores, peso welter, que hicieron historia en la división a pesar de no contar con una estatura similar a la de Margarito. Pero muchos otros, entre los 5’10” y los 6’00”, se cuentan entre los más demoledores campeones de la historia y fueron extremadamente efectivos en el peso welter. Margarito es más alto y más fuerte que Cotto. Lleva acoplado en el peso welter más de diez años. Creo que la máxima de don Emilio Huyke se repitió con tan mala suerte que el nuestro corrió con la peor parte.
Pero no desesperéis, por toda la logística utilizada en las divisiones esto solo ocurre en el boxeo. Sin embargo, la política, es otra historia.

martes, 22 de julio de 2008

De Angel Gonzalez, por supuesto.

A veces un amor sin rostro se bate con el infinito, aunque la intuición nos lleve a reconocer que se trata de una pendencia espuria.
Supongo que Don Angel González supo de ello hace mucho tiempo y siempre pudo decirlo con toda precisión. Como en este poema breve que lleva por nombre Todo Amor Es Efímero, y que como muchos amores, es tan eterno como puedan ser sus tres versos.

Todo amor es efimero

Ninguna era tan bella como tú
durante aquel fugaz momento en que te amaba:
mi vida entera.

Oscar Wild, digo, Wao.

El libro llegó a mis manos por obra y gracia de mi amigo Reinaldo Pérez. Presagié algo bueno, después de todo, provenía de uno de mis más preclaros colegas.
Luego de leer el obsequio, supe inmediatamente porqué mi estimado donante lucía una curiosa sonrisa al momento de la entrega. Antes, ya él me había hecho referencias al libro, pero como yo desconocía el nombre de su autor, no sabía de qué ni de quién me hablaba. -Aquí te traigo el libro del que te hablé.- me dijo, cuando puso la publicación a mi disposición. Su rostro mostraba el rictus propio del conspirador.

La novela se llama “The Brief Wondrous Life of Oscar Wao” y su autor es Junot Diaz, escritor nacido en República Dominicana y criado en Nueva Jersey. La obra fue galardonada con el premio Pulitzer pero antes también ganó el premio National Book Critics Circle Award. La revista Time tiene la novela en su lista de los Top Ten Fiction Books, del 2008. Nada mal para un antillano emigrante que saboreó por cuenta propia lo que implica y significa ser latino en los Estados Unidos de Norteamérica.

Junot demoró diez años en escribir la obra. La misma se la imaginó mientras perfeccionaba su español en México. Anteriormente había publicado un libro de cuentos, que no conozco pero leeré tan pronto lo encuentre, titulado Drown. Este también atrajo el reconocimiento de miles de lectores.

“The Brief Wondrous Life of Oscar Wao” es la historia de un descendiente de inmigrantes dominicanos -la de su hermana y su madre también- y los vínculos con su país de origen. El relato es una tragicomedia. Eso… una tragicomedia. Tiene momentos hilarantes, y a la misma vez nos enfrenta con esa cornucopia de posibilidades que tiene la vida. Los buenos momentos y los terribles. Queramos o no, de eso se trata la supervivencia, aunque a unos se les haga algo más cómodo.

El asunto es que Oscar, el protagonista, es un chico que sueña en convertirse en el Tolkien dominicano; es lo que en inglés llaman un “nerd”. Sus días están constelados de libros, supervisiones, fantasías creativas, juegos de video y por supuesto… el amor por el que aguarda (o busca) con denuedo. Oscar es proclive a enamorarse a lo adivino y divinamente. Todas y cada una de las mujeres que pasan frente a sus ojos (excluyendo a la progenitora y a su hermana) se convierten en una buena razón para una noche de insomnio. Si solo conquistara a una!

La novela está escrita en un inglés deliciosamente “hispanoamericanizado”, con un salpicado de “spanglish” que da un ritmo particular y creativo a todo el relato. Es una táctica literaria que nos hará reír sin desmerecer un ápice la calidad de la novela. Junot Díaz lleva en las venas esa magia antillana que solo los de acá entendemos, pero ha sabido presentarla a un público anglo magistralmente y con mucho mejor efecto. El mundo literario norteamericano así lo ha reconocido. Es un libro distinto. Léalo.

Actualmente Junot Díaz tiene cuarenta años y es profesor en Massachussets Institute of Technology, (MIT)

viernes, 18 de julio de 2008

Yeap

Todavía,
guardo la prisa de llegar hasta tu casa,
si no has llamado me pregunto qué te pasa,
todavía, vida mía.

Todavía,
guardo un beso y un suspiro para darte,
si me falta no me canso de extrañarte,
todavía, vida mía.

lunes, 7 de julio de 2008

analfabeta

He dejado de leer el periódico. Ahora leo hojas, nubes y olas. Ahora leo la brisa y el arroyo. Descifro el horizonte y trato de comprender al bosque.

jueves, 26 de junio de 2008

Señales por MB

y en el instante en que uno piensa que encontro, de este señor, su poema mas delicioso... aparece este:

SeÑales
En las manos te traigo
viejas señales
son mis manos de ahora
no las de antes

doy lo que puedo
y no tengo vergüenza
del sentimiento

si los sueños y ensueños
son como ritos
el primero que vuelve
siempre es el mismo

salvando muros
se elevan en la tarde
tus pies desnudos

el azar nos ofrece
su doble vía
vos con tus soledades
yo con las mías

y eso tampoco
si habito en tu memoria
no estaré solo

tus miradas insomnes
no dan abasto
dónde quedó tu luna
la de ojos claros

mírame pronto
antes que en un descuido
me vuelva otro

no importa que el paisaje
cambie o se rompa
me alcanza con tus valles
y con tu boca

no me deslumbres
me basta con el cielo
de la costumbre

en mis manos te traigo
viejas señales
son mis manos de ahora
no las de antes

doy lo que puedo
y no tengo vergüenza
del sentimiento

Luna Congelada

Luna congelada
Con esta soledad
alevosa
tranquila
con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruos de silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos

con esta soledad
inservible
vacía

se puede algunas veces
entender
el amor.

(mario benedetti)

este poema se llama te espero



Ahhh quien pudiera escribir como este Mario

Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas,
lo sé, sé que no vendrás.

Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
sé que ya no estás.

Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor,
pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
pues sé que no vendrás.

Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá,
yo aquí,
añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
quizás por el resto de nuestras vidas.

Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
y la luna oculta ese sol tan radiante,
me siento sólo, lo sé;
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.

Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.

Mi aire se acaba como agua en el desierto,
mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?,
te preguntarás...
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí,
porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no sólo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo sólo así?
¿Por qué no sólo...?

mario benedetti

viernes, 20 de junio de 2008

UNO



"Uno" de Enrique Santos Discepolo,

Uno busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel y es mucha,
pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina.
Uno va arrastrándose entre espinas,
y en su afán por dar su amor
sufre y se destroza, hasta entender
que uno se quedo sin corazón.
Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
o un amor que lo engañó;
vacío ya de amar y de llorar
tanta traición...

Si yo tuviera el corazón,
el mismo que perdí;
si olvidara a la que ayer
lo destrozó y pudiera amarte...
Me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor...

Pero Dios te trajo a mi destino
sin pensar que ya es muy tarde
y no sabré cómo quererte.
Déjame que llore como aquél
que sufre en vida la tortura
de llorar su propia muerte.
Buena como eres salvarías
mi esperanza con tu amor.
Uno está tan solo en su dolor...
Uno está tan ciego en su penar...
Pero un frío cruel, que es peor que el odio,
punto muerto de las almas,
tumba horrenda de mi amor,
maldijo para siempre y se robó
toda ilusión...

Si yo tuviera el corazón,
el mismo que perdí;
si olvidara a la que ayer
lo destrozó y pudiera amarte...
Me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor...

jueves, 19 de junio de 2008

"I cannot discover new oceans unless I have courage to loose sight of the shore"
André Guide

Autor: Constantine Cavafy (Poeta Griego, 1863-1933)


Constantine Cavafy Poeta griego nacido en Alejandría, Egipto, en 1863.
A los siete años de edad, a raíz de la muerte de su padre quien había perdido una inmensa fortuna, su madre se trasladó con la familia a Liverpool donde el poeta estudió hasta los dieciséis años, escribió sus primeros poemas, convirtió el inglés en su segunda lengua y se familiarizó con los escritos de Wilde, Shakespeare, Browning y otros escritores de la época.
Es el poeta más importante de Grecia en el siglo XX, y uno de los líricos más influyentes de la poesía moderna. Su poemas son generalmente concisos, y van desde íntimas evocaciones de figuras literarias y de ambientes referentes a la cultura griega, hasta el carácter moral, los placeres sensuales, la homosexualidad y la nostalgia.
Su obra, "Poemas canónicos", sólo fue publicada después de su muerte, ocurrida en Alejandría en 1933 a la edad de setenta años. ©

(ESTA INFORMACION HA SIDO REPRODUCIDA INTEGRAMENTE DE http://amediavoz.com/cavafy.htm#DESEOS y la propiedad intelectual se reconoce a sus autores)

DESEOS

Como hermosos cuerpos que murieron jóvenes
y fueron sepultados, con lágrimas, en rico mausoleo,
coronados de rosas y con jazmines en los pies,
así son los deseos que pasaron sin realización;
sin que ninguno sobreviviera una noche
de sensual deleite o una mañana de plenilunio

ITACA
Ahora que hacia Itaca partes,
espera que tu camino sea largo,
lleno de aventura, lleno de descubrimientos.
Lestrigones, cíclopes, enfadado Poseidón,
no les tengas temor:
tales cosas no habrán en tu camino
mientras mantengas tus pensamientos altos,
y mientras aquella rara sensación
invada tu espíritu y tu cuerpo.
Lestrigones, cíclopes, incontrolable Poseidón,
no los encontrarás en tu camino
a no ser que tú mismo los traigas dentro de ti,
y a no ser que tú mismo los pongas en frente tuyo.

Espera que tu camino sea largo.
Ojalá que hayan muchas mañanas de verano
en las que con cuanto placer, y con cuanta alegría
entres a puertos que nunca antes vistes.
Ojalá que te detengas en postas fenicias
a comprar mercancía fina,
concha de perla y coral, ámbar y ébano,
sensuales perfumes de todo tipo,
tantos de aquellos como tu gustes.
Y ojalá que visites muchas ciudades egipcias
y que aprendas, y que continúes aprendiendo
de aquellos que realmente saben.

A Itaca en tu mente siempre mantén,
que ahí arribar es tu destino.
Pero tu viaje no apresures,
es mejor si éste dura muchos años,
y que seas viejo cuando a aquella isla tú llegues,
enriquecido por lo que aprendiste en el camino,
y sin esperar encontrar riqueza en Itaca.

Itaca te dio este viaje maravilloso.
Sin ella tú nunca hubieras partido,
ella ya no tiene nada más que ofrecerte.
Y si muy pobre la encuentras, Itaca no te habrá engañado.
Porque con la sabiduría que habrás adquirido,
y con toda la experiencia que habrás acumulado,
comprenderás entonces cual es el verdadero
significado de estas Itacas.

lunes, 16 de junio de 2008

Citas

“ En un beso, sabrás todo lo que he callado.” - Pablo Neruda...

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube,
un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza,
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza;

"Silvio Rodriguez en ocasión del bloqueo naval a Cuba, 1981"

viernes, 13 de junio de 2008



Seré en tu vida lo mejor
de la neblina del ayer
cuando me llegues a olvidar
como es mejor el verso aquel
que no podemos recordar.

(Homero y Virgilio Espósito)
"¡Mentira! No tengo ni dudas, ni celos,

ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos,

si brilla en mis ojos la humedad del llanto,

es por el esfuerzo de reírme tanto..."


Juana Fernandez Morales (y de Ibarbourou también)


jueves, 12 de junio de 2008

Proverbio Burundés

Que tus promesas no sean estafas. Y tu palabra sea rubro de fiar. Que tu excusa justifique a todos, y no a ti exclusivamente. Mas tu boca, que primero permanezca en silencio antes de pronunciar lo que tu corazón no siente.

DESFILE CINCUENTA-ONU

Nunca he estado en el desfile puertorriqueño, pero confieso que me llama la atención. Me lo imagino como unas fiestas de San Sebastián mezcladas con fiestas patronales, justas universitarias y una pizca del Festival de la Novilla. A la ONU la visité hace veinte años. Me pareció un ventetú de otra naturaleza.

Dos millones de boricuas fueron al desfile. Apretaditos, brillosos, sudorosos, olorositos a sobaco tropical. Con los tules puestos. Acepillaitos. Pelfumaos hasta las teleras. Los más dandis. Mujeres en leggins con las nalgas a relieve y el pelo colorao achiote. Frases autóctonas de nuestra puertorriqueñidad por doquier: Ay bendito….

Macharranes en mahones y camisilla, con moscas en la barbilla, tatuajes en los brazos, cerveza en mano y suficiente grasa en el abdomen como para hacer trampa en un ayuno.


Rubios, negros, mulatos, achinados, piel canela, pelo rizo, lacio, canos. Mil rostros tapizados del verdor de nuestras montañas, con mancha de plátano, salpicados de salitre y contagiados con jaguaryú. Los nuevos ricos, de pueltorico. El político que se percibe amado. Indígenas, indigentes y decentes. Crisol criollísimo y mampara de la verdadera identidad.


La parada número cincuenta y uno. Cuarenta cuadras de fiesta por la Quinta. Suenan las congas que saben a salsa y los barriles con ritmo de plena. Risas simpáticas y miradas de reojo tras el accidental tropezón. La carcajada genuina. Las hembras bien puestas con más curvas que la piquiña. Damas en tacos, tropiezan poquito a poco y aguantan cuanto chino dan los machos de Boriquén. Autóctonas expresiónes como las flores de orilla: Ave Maria!, Puñeta!; Tirate cabrón, que esta llanito!; cien grados de temperatura y el olor a cuchifrito se mezcla con las colonias de Avon. Que jodío calol ; Oye Wi, Tito tiene aquello pa’ ti. No me vaya a dejal. Si ajá… mere pescau! Con el permiso, con el permiso; coño no empujen; no te cueles cabrón! Mera, siéntate!. Que hostia!; Tito, Tito, Tito… ¿qué carajo Tito? Ese se retiró! Ahora es Juanma! Juanma! Juanma! Juanma! Ahí viene la Comay muchachos! Tíralo al medio Comay! Tiene un pejo que me preste?

Un día después, varias manzanas más abajo, exactamente en la Primera Avenida, entre la calle Cuarenta y Dos y la Cuarenta y Ocho, en una estructura de treinta y ocho pisos y quinientos cuarenta y cuatro pies, obra diseñada por Le Corbusier, hay otra clase de fiesta. Pocos invitados; no menos pintorescos. Es el reclamo del gobernador de Puerto Rico, ante las Naciones Unidas, de mayor soberanía para la colonia más antigua –y feliz- del hemisferio. Al reclamo asiste muy poca gente. Aquellos que sobrevivieron la resaca del día anterior deambulan como zombis bien pagos ante un organismo internacional de mucho peso. Si tan solo los dos millones de boricuas estuvieran allí. El mismo organismo que advirtió a George Bush sobre la invasión a Irak. Y nuevamente, el organismo de treinta y ocho pisos de historias, emite una resolución. Todo tinta, todo papel y a tono con aquella otra declaración sobre la concesión de la independencia de los países y pueblos coloniales, contenida en la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General, de 14 de diciembre de 1960; y con la pertinencia que pueda tener que ya se cumplen ciento dieciocho años de la invasión a Borinquen por los norteamericanos. La determinación del ingente organismo es: mantener la cuestión de Puerto Rico bajo examen continuo.


Supongo que en Casa Blanca están muy preocupados. No por la resolución de la ONU, sino por los dos millones de boricuas que tienen ganas de permanecer bajo fiesta continua en la isla de Manhattan, per secula seculorum.

miércoles, 4 de junio de 2008

Un Santo Músico



En el colmo de mis ansias
se confunden tu presencia y tus distancias
cómo duele la agonía
de tenerte que volver a perdonar y esconder mi soledad
cada vez que te das vuelta y te me vas
"Aldemaro Romero”

De chico, su padre lo encontraba en los cabarets. De allí lo sacaban a tirón de oreja. Menos mal que no se las arrancaron porque de otro modo el Maestro Aldemaro Romero, que en aquel entonces tenía trece años, quizás no hubiera disfrutado el oído que como músico le llevó, no solo a los caberets, sino a las mejores salas del mundo, como pianista, compositor y como director de las orquestas de mayor prestigio musical en el planeta. Romero era autodidacta. Como decía el propio maestro: “el que tiene talento, lo tiene para todo”.

Aldemaro murió en septiembre de 2007. Lamento haber conocido su nombre y apellido hace menos de un año, aunque su música ha estado conmigo casi toda mi vida. Por eso, estas letras.

El Maestro nació en Venezuela, en la ciudad de Valencia, lugar en que alguna vez viví. Ya para entonces, auque inmensa para mi, la patria Venezuela era chica para Aldemaro.

Con la itinerancia típica del músico, se marchó al mundo. Anduvo con su música por el cine norteamericano, antes arregló para la voz maravillosa de Alfredo Sadel, en Nueva York; gozó con Tito Puente ¿quien no?; dirigió e interpretó en los “big band” para Dean Martin, miembro del famoso rat pack; se juntó con el roquero Jerry Lee Lewis, e inspiró al guitarrista Charlie Byrd. En algún momento de su vida compartió profesionalmente con Pedro Vargas, Toña La Negra, Leo Marini, Daniel Santos, Boby Capó, Beny Moré y Arsenio Rodríguez. Casi nada.

Dirigió orquestas en Grecia, Egipto y Rusia. Suiza también le conoció. Brasil, España y Francia ni hablar. Por supuesto, la Orquesta Sinfónica de Londres le abrió su espacio real. En los años setenta vivió entre Londres y Nueva York.

En mi exigua capacidad musical, (porque la naturaleza se empeñó en que solo fuera capaz de escuchar, mas no de interpretar), me inclino a decir que Romero es uno de esos genios contemporáneos que será imitado, pero difícilmente reemplazado. Y de que vale que lo diga yo, ¡si todos lo saben!

Supe muy tarde que Pajarillo, De repente, Poco a Poco, Ansiedad y Catire tenían su impronta. Aunque no todas fueron compuestas por él, gozaron de haber recibido su melodiosa atención en un magistral arreglo “Aldemarado”.

Como no pretendo guardar una cronología estricta, reseño que en los años cincuenta, contratado por RCA-Víctor, paradigma de las casas disqueras, el maestro grabó lo que se considera un clásico latinoamericano: la serie de discos Dinner In. Quedó documentado que Dinner In Caracas rompió todos los récords de venta en Suramérica. Vendió más de un millón de copias. Tenía 24 años Aldemaro, pero ya nadie tiraría de sus orejas. Hubiera sido muy difícil tratar de explicar esa clase de atentado contra el fundador de la Filarmónica de Caracas.

En Rusia fue agasajado con “El Premio de la Paz”, concedido por los intelectuales soviéticos, en atención a la música compuesta para una obra cinematográfica sobre Simón Bolívar. Y me pregunto, quién más sino él.

A mi particularmente me encantan dos piezas que el maestro engalanó a su estilo. Que bueno que lo hizo; que bien que las interpretó; que tuvieron eco y que yo, en algún momento de mi analfabetismo musical, pude adueñarme de ellas a modo de himnos para mi corazón. Poco a Poco y Ansiedad. Las escucho y a veces me pregunto si no me habré convertido en un empedernido romántico que no hallará la salvación. Si la música es una religión, entonces Aldemaro es un santo al que le rezaría para mi absolución.

Quien quiera escuchar algo de este genio, (y recuerden que en cuestión de gusto no hay disputa) vayan a esta página. En una cajita negra están algunas de las piezas más emblemáticas de este compositor y arreglista venezolano. Disfrútenlo.
http://www.venelogia.com/archivos/1962/

martes, 3 de junio de 2008

como el mar

Contra ese arrecife se lanza mi ola; incontrolable y desbocada con la regularidad de una tempestad lunática. Y el promontorio con todas sus esquirlas abrasivas desgarra el agua de mi sentimiento, cuando obligado por todo, voy en retirada. Sin embargo, en los intersticios, como quien planta la simiente, aquella roca poco a poco se desgasta, queda la sal y permanece mi espuma como pecado de Onán.

lunes, 2 de junio de 2008

"If you wished to be loved, love."
Seneca
Love is never lost. If not reciprocated, it will flow back and soften and purify the heart.
W. Irving
A veces desearía desdoblarme como propone Hugh Everett. Así tendría la certeza de que, aunque en un mundo paralelo ajeno a la realidad impuesta, existe la más robusta probabilidad de que la vida discurre como alguna vez la soñé.

Primarias en Puerto Rico

Fueron algo más de 360 mil almas las que, con voto en mano, participaron en la primaria del partido demócrata, en el TNIPR (territorio no incorporado de Puerto Rico). Dos candidatos y un solo partido. Miles de ciudadanos que son materia prima como carne de cañon. Una carrera casi decidida en la que los votantes de Puerto Rico poco abonan, y a pesar de ello, se dice que la participación boricua es importante para incrementar nuestra esfera de influencia en los círculos de poder de EU.

Antes hubo primarias, hace 20 años. No creo que después de dicha participación PR influenciara en modo alguno dentro de la política norteamericana. Nuestros males y pesares, nuestros gustos y disgustos, permanecen iguales, salvo uno que otro incremento en la inconformidad. Menos progreso; retardación política y una tara en el servicio público.

Supongo que lo que aumenta es la esfera de influencia a nivel personal. Aquellos que con la bulla agitan a los votantes para que al final de cuentas, den su voto a un candidato en particular. Fuera de ello, no creo que Hillary u Obama, promuevan una dádiva particular para nuestros más necesitados. No creo que se acuerden de otra cosa que no sea los rostros de quienes, prosternados, le rinden cuentas de los donativos con los que de algún modo compran su salvación. Por lo pronto, ganó la rubia.

sábado, 17 de mayo de 2008

El mejor amigo del hambre, digo, del hombre.





Fido, aterrorizado, devora sus uñas. Lassie cambió su peinado para que no lo reconozcan. Laica, la perra cosmonauta rusa, hizo bien en no regresar jamás.

Dice una noticia de la agencia EFE, que en la ciudad de Phom Penh los perros desaparecen. No, no se han ido al festival de Cannes. Se los roban con un propósito muy noble: alimentar a la población.

El periódico reproduce la noticia decantada, evidentemente, hacia el flanco emocional. Obvia decisión cuando consideramos que un perro, como mascota, se convierte en un miembro más de la familia. Evidente por demás si la noticia exuda morbo.

Pero el periódico que publicó el nuevo menú de las fondas en Phom Penh, quizás debió considerar que dos mil millones seiscientas mil personas de todo el mundo gastan hasta el ochenta por ciento de sus ingresos en alimentos. Millones de personas no tienen dinero para comer. Es, como diría una tía mía, una vida de perros.

Por estas latitudes, no deja de ser una tragedia que alguien decida tragarse a Dino, a Benji o Rintintin. Sin embargo, el aumento de precios de los alimentos, ficticio o real, hace mella entre más de dos terceras partes de la población mundial. Me temo que países desarrollados mantienen un control y monopolio en la producción de alimentos básicos. Comer o no comer, y qué comer: he ahí el dilema.

Acá donde vivo, tal parece que el mal del hambre se hubiera conjurado. Los periódicos hacen referencia al precio de los alimentos como algo cotidiano sin enfatizar que el equilibrio de la vida es frágil. Y que cuando ese equilibrio nos favorece, es a costa de que otros sufran lo peor. Vivimos como si fuera imposible padecer una hambruna. Vemos con horror que alguien se coma a Snoopy.

Esa alocada arrogancia es peligrosa, sobre todo, si la información que trabajan los medios de comunicación raya en lo escandalosamente frívolo. Nuestro periodismo, en su gran mayoría, se abstrae de la información útil y enriquecedora. Esa que nos guía en la oscuridad. La que nos hace mejores personas. Las que nos lleva, en muchos casos, a actuar. La que imparte cultura y nos hace más humanos.

Por el contrario, se complace nuestra prensa en el velo de la señorita debutante y en la promesa repetida y poco ingeniosa del político de siempre; o en la artista que perdió su trabajo cuando se fue a maquillar o por supuesto, en el chino que devora canes.

En esta libertad de prensa que diariamente nos deja en el limbo de la idiotez, es preciso mencionar que los alimentos alrededor del mundo, por la razón que sea, han aumentado en un ochenta y tres por ciento. Los lácteos un 48%; los cereales un 88%; aceites y grasas 106%; el trigo 181%. El arroz, que hace un año se vendía a trescientos veintitrés dólares la tonelada, hoy se paga a mil dólares. La tendencia se mantendrá hasta el año dos mil quince. Se hace urgente un plan para que los alimentos no sean una aterradora necesidad y mucho menos una prenda de lujo.

La noticia es que en el mundo los hambrientos serán más. Que las potencias productoras de alimentos, a pesar de que los producen en proporciones maltusianas juegan al negocio y a la riqueza. Si los pueblos como el nuestro no toman previsiones, podrá leer en uno de esos panfletos cotidianos un nuevo titular:

el que tenga hambre, que se compre un perro.

jueves, 8 de mayo de 2008

Jardín Sereno.


El infierno está en la Tierra. De indefinida topografía y geografía irregular, deambula entre vegas y cantones y hasta en el mismo paraíso. Puede estar en ningún lugar, en uno o en todos a la vez. No lo visitamos. Llega ya con precisión quirúrgica y solo cuando ha partido, nos damos cuenta que estuvimos en el. Nos damos cuenta no en la despedida sino en ese miserable presente que nos deja para siempre.

Benny Ocasio estuvo recientemente en el infierno. El muy rastrero disfrazado de gente le birló su hija.

Y pensar que con todo el amor del padre benefactor, allá fue Benny a comprarle una casa a su niña. El hogar seguro, el castillo para su princesa. Un piso cuyo rubro denominador conquistó a todos antes que cualquier consideración: Jardín Sereno.

En ese serenísimo aposento, sedicioso como siempre, el infierno se asomó para deleitarse en el estrago. El ujier seleccionado encontró suficiente filo sin remordimientos. Abrió los surcos y mostró el camino hacia el averno. La imperfección de su crimen atroz, dejo una vereda de sangre, conducente hacia el irremediable dolor. Luego ese infierno se marchó. A otra tierra, a otro campo, a otro jardín sereno. Benny en lo sucesivo, vivirá el eterno presente del devastador “por qué”.

sábado, 3 de mayo de 2008

Trucha

Caviló sobre esos sentimientos encontrados. No había paradigma que definiera el amor que sentía. Pero tampoco existía experiencia personal que le ayudara a encarar los obstáculos que hacían improbable la relación.

Había encontrado al amor de su vida, y a la misma vez, había dado con un amor imposible. Quería llamarla a gritos; abrazarla fuerte; tenerla entre sus brazos y hasta de ella, recibir una caricia. En más de una ocasión, insomne, las cuchilladas de la soledad lo acribillaban. Herido en el sentimiento, la buscaba. Recordó haberse dicho que la esperaría toda la vida.

Salió a media noche. El instinto le anticipó que no dormiría. Con las manos en los bolsillos se desplazó a través de una noche húmeda. Solo algo llevaba en la cabeza: Ella. Podía dibujar su rostro, sentir su olor, escuchar su voz, oír su risa. Mas sabía que todo aquello quedaba solo en la imaginación. El ardid de las emociones y el demonio del amor. Una amor solitario, una amor único. Viaje de ida, nunca de vuelta.

En verdad no había risa, ni voz ronca, ni olor. No había nada. Solo instantes esporádicos con los que construyó un entramado de ilusiones que se venían abajo después de cada excusa y con cada explicación.

Caminó triste por una acera que se hacía muy larga. Una vez más se preguntó si aquella mujer era su único y verdadero amor. ¿Habrá tal cosa?

Mientras la pregunta retumbaba en todo su pecho, al cabo de un rato divisó la tenue luz de una cantina. Sintió sed. Hubiera dado cualquier cosa por compartir aquel instante con la mujer que lo trasnochaba. Su único y verdadero amor y a la misma vez, un amor imposible. Que desdicha, que desgracia.

Entró al establecimiento con la cabeza baja y los ojos con ganas de llorar. Un anciano tocaba un saxofón. Buscó una mesita anónima. Con la mirada perdida en lejanías interrumpidas, volvió a imaginarla. Siempre ella, tarde, día y noche. ¿Por qué? Con cada visión un ardor en el pecho. De nuevo y como siempre, hilvanando recuerdos.

Un mesero joven, estudiante seguramente, se acercó y le preguntó si quería beber algo.
-Coca Cola Zero- dijo con desgano pero con una sonrisa cortés. El mesero dio media vuelta. El lo siguió con la mirada hasta perderlo de vista. Sus ojos aguados encontraron al sabio saxofonista. Rostro de niño viejo. Platinado el cabello, blancas sus cejas y barbilla de nieve.

Volvió a recordarla y todo comenzó de nuevo. En verdad, y aunque doliera, lo único que deseaba, era pensar en Ella.

La noria de su mente renovó las soledades mientras el mesero regresaba inadvertidamente con una lata de soda en la mano. El viejo insuflaba notas al instrumento. El sonido del saxo. Parónimo de sexo. Hacía tiempo que no lo escuchaba. Sin saber porqué le vino a la mente la palabra “trucha”. Levantó la vista y mantuvo la misma sonrisa para recibir al camarero. Este le dijo: “Tienes suerte, es la única que quedaba”.

jueves, 1 de mayo de 2008

“La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.”

miércoles, 30 de abril de 2008

Dos rafagas y una película

Fueron dos ráfagas. Y luego, como cuando se pone punto final a una conversación, tres disparos más. Por un momento pensé que se trataba de una prueba. Poco a poco he aprendido acostumbrarme al sonido lejano de los disparos. No ocurren siempre. A veces son frecuentes, pero no siempre. Me alarman. Se que son una profecía muy nefasta. En la pantalla de mi televisor veía 3 10 to Yuma, una película en la que los asuntos pendientes también se arreglan a tiros.

No le di mayor importancia a las ráfagas. Así que mantuve el volumen del televisor lo suficientemente alto como para recrear fielmente el ambiente del film. Miraba la película con mucho interés. El diálogo, la cinematografía, la edición y las actuaciones eran excelentes. Russell Crowe caracterizaba a Ben Wade: la maldad con guantes de seda y cara de ángel. Christian Bale, encarnaba a Dan Evans. Un terco ranchero con todas las de perder. La cinta es realmente una buena pieza del género western. Los conflictos que entraña son también magistralmente trabajados: el sentido del deber, la realización personal, el bien el mal, lo pragmático versus lo idealista; la realidad y la fantasía también tienen su espacio y son tratadas.

Pero a pesar de ver lo que ocurría en la pantalla, la memoria de las dos ráfagas regresó. Tatatatatatatatá Tatatatatatatatá … ta…ta…ta. Una ametralladora sin lugar a dudas. Luego tres disparos.

En el televisor un jinete corría a la par de una diligencia. Desde la diligencia un avejentado Peter Fonda caracterizaba a un veteranísimo escolta. Con una escopeta recortada y con su mirada de águila, perfeccionada por la magia de Hollywood, Fonda apuntó y le disparó al jinete que corría paralelo a su carruaje. Era un delincuente el del caballo: la maniquea propuesta de los buenos Westerns. El jinete bandido llevaba en sus alforjas varios cartuchos de dinamita. Peter Fonda, viejo como estaba, y con todo el movimiento de la carlinga arrastrada por caballos pudo percatarse de la explosiva carga. Fue entonces que con la escopeta recortada disparó hacia la alforja y la magia de la postproducción nos brindó una desagradable carnicería en la que tanto el jinete como el caballo se volvieron trizas.

Tatatatatatatatá Tatatatatatatatá … ta…ta…ta. Volvió el recuerdo de la secuencia ruidosa. Tarde me di cuenta que los disparos tuvieron un blanco. No los de la película. Sali al balcón y miré hacia un puesto de gasolina. Había un hilo de sangre fresco y visible que pude divisar con unos binoculares. Un ser humano tendido. Joven, sin vida. Patrullas a destiempo. Curiosos por doquier. Y luego, decenas de cartoncitos a dos aguas, numerados, cubriendo todos los casquillos que formarían parte de una evidencia que quizás nunca sería presentada en corte.

En la película 3:10 to Yuma seguían el bien y el mal repartiendo suerte a pólvora y plomo. Su escenario se llenó de cadáveres. Parecía un cuento de hadas.

domingo, 30 de marzo de 2008

El Baquiné de A.A.V.

La noticia corrió como pólvora encendida. Desde las playas hasta las montañas, de costa a costa: han acusado al gobernador; los “federicos” dieron un golpe de estado; los federales quieren influenciar las elecciones; El Pueblo de los Estados Unidos vs. Aníbal Acevedo Vilá.

Poco a poco el país dejó caer sus brazos y comenzó a prestar oreja. En cafetines, guarderías, oficinas y juzgados, todos comentaban la noticia.

Atletas, vagos, sirvientas y ejecutivos intercambiaban comentarios. Los restaurantes, no tan llenos como en otras épocas, mantenían el zumbido que ocasiona el murmullo por lo bajo. En las calles no faltó la estruendosa percusión. Enormes altoparlantes negros divulgaban música con lemas de campaña y acentuaron con tono boricua, autóctono, con folclor a “troche y moche”, nuestra más reciente tragedia pública. La oposición hacía el máximo por aparentar sosiego y no la algarabía que les hacía bailar de encanto. Poco faltó para convertir el día en otra festiva efeméride nacional.
Ciudadanos con sonrisas; compatriotas asombrados. Hubo lágrimas y bromas pesadas. Hubo quien tuvo razón para allegarse a la botella y atragantarse de ron. “Persecución política” gritan; “que renuncie” exigen. Acusación selectiva, intromisión imperdonable. Que corran los verdes, que no paren aunque sean federales. El reino de este mundo tiene garras de pájaro.

Todo un país sacudido por la noticia. Políticos aturdidos y asilvestrados. Pero a la misma vez, con una razón para la bulla; las muestras de solidaridad con vivas y hurras, barahúnda feliz y a la misma vez inconsolable. Mil interrogantes, mil respuestas y tres millones de imprecisiones. El juicio contra el “gobe”; el listo, el estratega, el corrupto, el honesto, el buen amigo, el enemigo del pueblo, el hombre de familia, el bellaco disimulado, el de los trajes caros. El daña ropa. Todo a la vez porque es un hombre alto en un cuerpo de baja estatura. Del otro lado el pliego acusatorio del imperio. ¿Y qué si es cierto lo que le imputan?
Dos días de expectativas como quien espera un cometa. Caras adustas, largas caras felices, ceños fruncidos y sonrisas a flor de labio. La oportunidad y la incertidumbre; la lealtad y la traición; el fuerte está bajo acecho y la última gran batalla a punto de exhibirse en la arena está. Conferencias de prensa en cada esquina; conspiradores en cada rincón. Analistas, no de sistemas, no de economía, analistas impúdicos. Pura desvergüenza en medio de una desesperación que como siempre entre nuestra gente es pasajera. Un dato adicional a la larga lista de eventos que nos arroban por setenta y dos horas y luego quedan rezagados en la memoria y que con toda seguridad volveremos a repetir con distinto nombre y ropaje.
Es el vudú de los federales. Agujas entre ceja y ceja. Y el tambor nuestro con bomba y plena, como el mensaje en un bosque de concreto. Hay que expiar pecados en esta colonia nuestra. Sin fiesta del té en Boston. Sin Power en las cortes. Una romería de contrastes. Es el baquiné de nuestro gobernador.

sábado, 22 de marzo de 2008

La Obsesión como remedio.

Y yo pensaba que no tenía remedio, hasta que hallé a este o esta:

“Si viajo en globo, prefiero que sea contigo. Lo mismo, si en un submarino o en un zeppelín. Contigo en el pensamiento y en el eufemismo. Quiero que nunca te vayas y que vuelvas siempre. Sin ti, quiero contigo. Quiero al fresco de tu sombra y al calor de tu luz.
Entre sábanas, contigo. Contigo un chocolate o un mordisco. Contigo aburrirme a morir, pero contigo feliz. En la sima, en la cima y en la suma. Contigo.
Y si insistes en partir, contigo llévame.”
M. A.

Diario del que extraña

Es en las noches cuando más te extraño. Al final del día y al comienzo de una soledad. A medida que menguan los sonidos y avanza la oscuridad, comienza el retumbo de palabras que nunca he querido olvidar y me encandila el “recuerdo de tu mirada”. Es duro llegar a sábanas desoladas. Es duro saber que ya no estás; que quizás nunca estuviste, y que tal parece, nunca estarás.

Acostado, a oscuras, delineo el mundo que debió ser. Iluso e ilusionado. A veces, enciendo la luz y tomo algún libro. Comienzo a leerlo sin apetito, como quien desea olvidar la mala racha. Logro evadir al avasallador recuerdo, aunque no por mucho tiempo. Entro en un ligero sopor… me estoy yendo. Cuando el libro se desprende de mis manos, y el ruido que provoca su caída me despierta, la noche da vueltas al reloj de arena y todo empieza de nuevo.
Recupero tu imagen por tiempos. Vuelvo a escuchar tus palabras; siento tu mano, vuelvo a contar tus dedos; encuentro tus ojos, recreo mi tacto, recorro tus brazos y llego hasta el cuello. Siento tu aliento en el lóbulo, y escucho cuando hablas bajito en un murmullo sensual que eriza todo mi cuerpo. Y pienso: no me hace falta dormir, puedo soñar despierto.